Los españoles se inventaron aquello del 15M como respuesta al auge del independentismo. Si pensamos en términos barrocos, como hacen por naturaleza nuestros adorables enemigos, la idea tenía su guasa: había que promover un movimiento de izquierda radical, con especial implantación en las plazas de todo el Estado, que copiara la promesse du bonheur del procesismo, estructurando una supuesta alternativa política al bipartidismo español de toda la vida. El miau-miau empezó en los platós de televisión, como todo aquello que ocurre dentro de la sociedad del espectáculo, y es así como las nuevas estrellas del chiringuito —principalmente, Pablo Iglesias y Ada Colau— plantaron su catre mediático en las televisiones de Planeta. El resultado de todo ello es conocido de sobra por todo el mundo: Pablito ha luchado tanto por la vivienda que se ha comprado un caserón de nuevo rico en Galapagar y mi querida Ada Colau, gracias a un proyecto incompleto de pacificación, ha conseguido que en calles como Consell de Cent o Girona solo puedan vivir expats potentados o barceloneses con patrimonio familiar.
Ahora que (por esas casualidades de la vida y demostrada la incompetente siesta perpetua del "Govern de Tothom" sociata) el independentismo puede volver a tener mayoría en el Parlament, parece que a Pedro Sánchez le estarían montando una milonga similar. Aprovechando de una forma pornográfica y asquerosa la desdicha de la señora Maricarmen, la mayoría de los partidos de izquierda radical han vuelto a la acampada; si prestamos atención a las political stars del pasado, ahora Pablo Iglesias hace aquello tan propio de un hombre deconstruido como es parlotear a través de su pareja, Irene Montero, y, en cuanto a Colau, después de irse de la política, nuestra antigua alcaldesa ha aprovechado el espantajo del fascismo interplanetario para decirnos que eso de buscar trabajo es un rollo... y que quizás encabeza un proyecto de izquierdas nacional-español (¡pobre Rufián, él que ya se veía en el Consejo de Ministros y comiendo caliente cada día!). Evidentemente, algunos de estos cerebros privilegiados no deben recordar que forman parte del gobierno de coalición más progre de la historia o que han ostentado alcaldías tan importantes como la de Barcelona.
Este tipo de personas son los muñecos de la pobre anciana Maricarmen, con la que se puede empatizar perfectamente, recordando que sus aparentes defensores solo son una pandilla de horripilantes ladrones de ilusiones
Evidentemente que no lo recuerdan, porque si lo hicieran les temblarían las mejillas de vergüenza, contrastando de forma simple que —allá donde han gobernado— el encarecimiento de la vivienda ha sido exponencial. Piensen en los casos de Madrid, València, Barcelona... Busquen y remuevan donde quieran, porque de la incompetencia de esta gente no se ha salvado nadie. Piensen lo caradura que se debe ser para impostar lágrimas por el caso de la señora Maricarmen si te llamas Gerardo Pisarello, nefasto alcaldable de los Comuns, cuando hace legislaturas que cobras más de ciento cuarenta y dos mil pepinos cada año, y todo por rascarte la pajarita en la Mesa del Congreso. Este tipo de personas son los muñecos de la pobre anciana Maricarmen, con la que se puede empatizar perfectamente (la procesización de España ha acabado provocando que cualquier análisis político deba apelar a los sentimientos), recordando que sus aparentes defensores solo son un grupo de horripilantes ladrones de ilusiones. ¿Cómo pueden arreglar los problemas de los pobres, si ellos se han acabado enriqueciendo gracias a la política?
La historia (más reciente) nos debería valer para no caer de nuevo en chantajes emocionales ni enamorarnos de movimientos políticos que solo buscan el beneficio de unos pocos. Fíjense en todos los analistas que suspiran por otro 15M, aunque sea para apuntalar la coalición de izquierdas que intenta gobernar España, y verán rápidamente que lo único que se busca aquí es un nuevo cierre en falso del régimen del 78. No caigan en la trampa y al loro, que diría mi amigo filósofo, porque aquí lo único que se intenta es hacer un poco de jaleo para resucitar a Pedro Sánchez después de la invasión de Ceuta, así como subsumir cualquier nuevo intento de revuelta independentista en las pajas mentales ideológicas-guerracivilistas que se hacen en Madrit. Miren cómo acabó el 15M y aparten la vista de los muñecos de la señora Maricarmen; y si les preocupa la vivienda... sobre todo no hagan caso a los estafadores que solo han provocado su encarecimiento y que continúan ejercitándose en la acampada sabiendo que —de noche, cuando haga frío— les espera el chalé que les hemos pagado entre todos nosotros.
