Hoy nos hemos levantado con una noticia de aquellas que "todo el mundo" sabía porque hacía tiempo que circulaba, pero que nadie publicaba. Con una diferencia importante en relación a otras noticias de estas que sabe "todo el mundo" pero que nadie publica: tenía demasiados elementos para ser, no sólo cierta, sino verosímil y muy posiblemente cierta. Sobre todo por la manera con la cual el protagonista había transitado los últimos años arriba y abajo y con una cierta impunidad.

Y la noticia en cuestión es que, según titula OKDiario, el medio que dirige Eduardo Inda, "El imán de Ripoll montó la célula yihadista de la matanza de la Rambla mientras era confidente del CNI".

Tal como está redactado este titular sólo es posible extraer la insinuación de que el CNI tenía controlado a este hombre mientras preparó el atentado. Y partir de aquí, la imaginación de cada uno es libre de llegar a conclusiones relacionadas con las teorías de la conspiración (o no) que crea convenientes. Pero, si le parece bien, le transcribo el primer párrafo de la información que firma Manuel Cerdán, periodista que ya firmaba con Inda las grandes exclusivas que publicaban cuando estaban en El Mundo: "Abdelbaki Es Satty, el imán de Ripoll y cerebro de los atentados de Barcelona y Cambrils, era confidente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el momento en el cual su célula yihadista cometió la matanza en la Rambla, el pasado 16 de agosto. Esta es la información con la que trabaja el juzgado central de instrucción número 4 de la Audiencia Nacional y que está recogida en una pieza separada que el magistrado Fernando Andreu mantiene declarada secreta". Vaya, el titular desarrollado y poca cosa más. Pero vamos ahora al siguiente párrafo, el segundo, donde se nos dice que "los investigadores están convencidos de que el imán tenía una doble vida ante sus agentes de contacto" y a la vez que pasaba información y cobraba de los fondos reservados, montaba el grupo.

O sea, en el segundo párrafo se preocupan de desmontar hábilmente la insinuación del titular y, de esta manera, tener una defensa ante posibles problemas ante según quien. Pero lo que queda siempre es el titular, no el segundo párrafo. Y, naturalmente, la intención era que quedara el titular. ¿Por qué? Pues porque si la intención hubiera sido otra, el titular habría sido otro.

Y, a partir de aquí, las preguntas: ¿Quién ha filtrado esta información? ¿Con qué objetivo? ¿Qué y quién está detrás? Pues, ay pobre de mí, yo qué sé. Dicen, dicen, dicen, pero yo ahora no le sabría decir.

Por cierto, y sin que tenga ninguna relación con esto, naturalmente... Hoy me ha venido a la cabeza el caso "Operación Catalunya". ¿Se acuerda? Alguien grabó una conversación del entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en su despacho. Y después la filtró. No hay que ser muy listo para suponer que eso no lo hizo el gremio de afiladores. Ni grabarla ni filtrarla. Porque los afiladores, como su propio nombre indica, se dedican a afilar no a las grabaciones. Y tampoco hay que ser muy listo para imaginar quién tiene la capacidad de hacer una cosa como esta. Sobre todo la parte de la grabación. Grabar una conversación entre usted y yo no tiene ningún mérito, pero la cosa se complica cuando lo haces en el despacho del máximo responsable de la seguridad de uno de los estados europeos más importantes.

¿Y, sabe qué más me ha venido a la cabeza, sin que tampoco tenga ninguna relación con nada? Pues que ya hace 12 días que el famoso comisario Villarejo está en la cárcel acusado de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales. Y que quien lo encerró fue la jueza Carmen Lamela, que justamente estaba de guardia el fin de semana del 5 de noviembre. Y que, según publicó Patricia López en Público, en el juzgado de instrucción número 2 de Madrid hay un sumario (que es público desde mediados de junio) donde se afirma que fué José Manuel Villarejo quien dio a Eduardo Inda la grabación ilegal hecha de una conversación entre dos agentes del CNI y tres de asuntos internos de la policía para intentar desprestigiarlos y tapar uno de los casos que le afectaban.

Y ahora, volviendo al tema del principio, que insisto no tiene ninguna relación con todo eso que hoy me ha venido en la cabeza, pues que no tengo ni idea de quién puede haber filtrado esta noticia ni por qué.

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