¿Quién nos los hubiera dicho, verdad? Tras la estación monzónica y con la llegada, por fin, del buen tiempo, el concepto de moda ahora mismo es "neutralidad en el espacio público". Y lo es porque últimamente es sagrado. Para según quien.

Y precisamente lo ha sido a partir del momento en que unos cuantos seres humanos A, que forman parte de la sociedad y que por lo tanto también son propietarios del espacio público, lo han usado para protestar. Una minoría de seres humanos B, también propietarios del espacio público, se han ofendido por esta protesta y han intentado evitarla por la fuerza. Finalmente la equidistancia del pantone o policía del color ha decidido que el espacio público ahora es muy de todos y no se pueden hacer cosas amarillas que molesten a unos cuantos B a quienes no les gusta el amarillo de los A.

Por tanto, si ahora se prohíbe poner cruces amarillas en la playa, ¿el siguiente paso será prohibir los bañadores amarillos? Y si después los de las cruces amarillas van todos (y todas) con bañadores amarillos, ¿prohibirán los bañadores en general e iremos a la playa en cueros vivos? Pues ya sería hora, porque las marcas del bañador son muy feas. Pero después, ¿qué? ¿También prohibirán la bandera amarilla que en la playa indica peligro?

"Oh, es que unos ponen amarillo y los otros lo sacan. Y para evitar incidentes, mejor prohibir el amarillo", argumenta la policía del color o equidistantes del pantone. Bien, pero si hemos quedado en que el espacio público es de todos y un ser humano A decide poner una cruz amarilla, un ser humano B no la quiere y al final quien imparte equidistancia decide que fuera la cruz amarilla, resulta que, impidiendo la libre expresión del ser humano A e imponiendo la del B, prevalecen los derechos de los seres humanos B sobre los de los humanos A.

Por tanto, en nombre de la convivencia en el espacio público común, valen más los derechos de los B que los de los A y ya no podemos hablar de equidistancia, sino de imposición de los B, que además son los que actúan usando la fuerza para eliminar los símbolos de los A.

Y si eso es así, que lo es, estas personas B, en nombre de la misma neutralidad que exigen en las playas, también pueden decir que en los espacios públicos de calles y plazas hay personas que lucen un lazo amarillo y que eso les ofende mucho. Entonces, en aplicación del mismo criterio que prevalece en el espacio público de la playa, también tendría que estar prohibido lucir lazos amarillos mientras transitas por la calle. Y si alguien insistiera en llevarlos, se le tendría que prohibir circular por la calle. Claro, porque si no sería incongruente no permitir cruces amarillas en la playa y sí lazos amarillos por la vía pública.

Y seguidamente tendrían que prohibirse las banderas y las pancartas en los balcones de las casas porque rompen con la neutralidad en el espacio público. Y después habría que prohibir la venta de los elementos susceptibles de estar expuestos de manera no neutral en espacios públicos. Y el último paso ya sería el toque de queda de 24 horas al día y los 365 días del año. 366 los bisiestos.

Y ahora usted me dirá: "Exagera". Bien, hoy hemos sabido que el viernes la Guardia "A Por Ellos" Civil retuvo y denunció a Evaristo Páramos, excantante de La Polla Records y actualmente del grupo Gatillazo, por el contenido de las letras que cantó durante un concierto en Jerez. Páramos hace 30 años que canta estas canciones y nunca había sucedido nada. Pero claro, te empiezan molestando las cruces amarillas en el espacio público y te acaba molestando que alguien cante según qué en el espacio público. Y como a quien les molesta es a los seres humanos B, pues se ha acabado cantar según qué.

Pues eso, que ya falta menos para el toque de queda. Y el de silencio.