La pregunta del título es la que se hace Isabel Turull i Negre, hermana de Jordi Turull, en una carta publicada este martes en el Diario AHORA y dirigida "a la Conferencia Episcopal Tarraconense y a la jerarquía eclesiástica catalana".

El texto es el de una creyente que se siente desamparada y decepcionada con la actitud de la cúpula cristiana católica catalana en relación a los presos políticos. La carta es para leerla entera, pero creo que hay tres momentos donde detenerse: 1/ "No os pido que os posicionéis a favor de la independencia, la cuestión no es esta. Lanzo un grito desesperado porque como cristianos os pronunciéis ante una injusticia", 2/ Si me decís que la Iglesia no hace política, os diré que en el momento en que no denuncia el hecho que unas personas honestas, que no han hecho ningún daño a nadie, estén encerradas en prisión, la Iglesia católica está faltando a su principio cristiano de estar al lado del pueblo, de los que sufren, del prójimo... y, por lo tanto, con su silencio está haciendo política, y 3/ ¿No fue Jesús, que curaba en sábado, y al preguntárselo, respondió: "¿Qué es primero, la ley o las personas?".

Y esta última frase enlaza perfectamente con un caso que en este momento está sucediendo en Holanda con una familia Armenia formada por matrimonio y tres hijos pequeños. Viven refugiados en el país desde hace 9 años después de que el padre tuviera que huir de su país por las amenazas de muerte recibidas a causa de su activismo político. Después de varios procesos judiciales, el gobierno quiere deportarlos.

Ante esta situación, la familia decidió pedir amparo en varias iglesias protestantes de La Haya. Finalmente fueron acogidos en la Iglesia Bethel y sus responsables decidieron poner en marcha una cadena de solidaridad que es SEN-SA-CI-O-NAL. Como que la ley dice que la policía no puede entrar a los centros de culto mientras se celebre algún tipo de servicio religioso, 300 pastores de toda Holanda van haciendo turnos durante las 24 horas del día para no parar de hacer misa. Y están así desde el pasado 25 de octubre, o sea este martes ha hecho 40 días y 40 noches. Y nunca mejor dicho.

Preguntados por como tomaron la decisión y por qué, el Presidente del Consejo General de Ministros Protestantes, Theo Hettema, respondió una cosa sencilla y a la vez tan brutal: "La solicitud de acogida nos situaba en una posición incómoda porque ninguna iglesia tendría que tener que escoger entre el respeto por la dignidad humana y el respeto a la autoridad del gobierno. Pero finalmente decidimos dar la bienvenida a la familia para mantenernos fieles al apertura y a la hospitalidad de la iglesia".

Bien, pues hoy toca citar nuevamente al mítico filósofo Bernd Schuster, que dijo aquello de... "No hase falta decirt nada más". Y enviarle el caso a la Conferencia Episcopal Tarraconense y a la jerarquía eclesiástica catalana para que, como dijo a aquel otro gran filósofo: "Que aprendan".

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