Tuiteó Gabriel Rufián, tras el "no" de Junts a los decretos sobre la vivienda: "No están votando, están pagando deudas. ¿Quién paga el palacete? Esta es la clave."

Contestó Jordi Turull: "A estas alturas, Gabriel Rufián, Catalunya, ¿recuerdas dónde está? Todo el mundo sabe que eres un invento de las cloacas del Estado infiltrado primero en Súmate y después en Esquerra. Tus insultos no nos hacen ni cosquillas."

Se sumó Joan Tardà, que echó de menos que nadie de la dirección de ERC hubiera salido a defender a Rufián. Tardà, por cierto, que ayer se peleó en directo en TV3 en Ca n'Ariadna Oltra por la ley de amnistía y los méritos de ERC y las críticas de Junts en su momento y ya tal, que diría aquél.

Esta semana he coincidido con Oriol Junqueras en la SER y con Jordi Turull en RAC1. Le pregunté a Junqueras, con permiso de Marina Fernàndez, por la desautorización que le hizo Rufián sobre el sentido del voto de ERC en el decreto de vivienda. Ya lo sabrán. El portavoz de ERC en Madrid dijo que aún no había decidido su voto, mientras el presidente de su partido ya había anunciado el sí. Junqueras, oh, sorpresa, echó balones fuera. Y, ciertamente, entiendo lo del catch-all party, pero cuando uno es pujolista, como Junqueras, y el otro se parece mucho a Irene Montero, no parece que defiendan y que tengan que votar lo mismo.

Que nos expliquen cómo es posible que unos dirigentes que no se podían ver entre ellos, que se odian, llevaran al país donde lo llevaron tras el 1-O

Pero volvamos al hilo conductor. Decía que Jordi Basté tuvo a Turull y le preguntó por la afirmación sobre Rufián. Y el convergente —ya me entienden— no quiso entrar al trapo. Y mira, debe hacerlo. No puedes acusar a alguien de pertenecer a las cloacas del Estado y no aportar pruebas o aclarar qué quieres decir. Sobre todo si es alguien con quien prometiste que llevarías a Catalunya a la independencia.

Y lo mismo sirve para Rufián. Si tiene pruebas de que empresarios o bancos, o quien sea con intereses en el mundo de la vivienda, han pagado la casa de Waterloo y esto ha condicionado el voto de Junts, que lo explique. Y que explique también si no le parece bien cómo se ha financiado el exilio.

Ahora, más allá de eso, que nos expliquen cómo es posible que unos dirigentes que no se podían ver entre ellos, que se odian, llevaran al país donde lo llevaron tras el 1-O. El señor que con el tuit de las 155 monedas de plata llevó a Puigdemont a declarar la independencia en lugar de convocar elecciones y que ayudó a arrastrar a unos a nueve años de exilio y a otros a cuatro años de cárcel, se ha hecho de Podemos y algo del PSOE. O nos engañaba antes o nos engaña ahora. O el procés no fue más que un juego de la gallina dramático que habrá terminado cuando regrese Puigdemont.