En el artículo anterior, hablamos sobre un caso sonado en el que se mezclaron las emociones y las realidades, y empecé a esbozar otro relativo a las acusaciones al Estado de Israel de cometer un "genocidio", empleando la terrible amenaza del hambre respecto de la población de la Franja de Gaza.

De hecho, las Naciones Unidas, en agosto de 2025, y el mecanismo internacional llamado Nutrition Cluster, alertaron sobre la realidad del hambre en la Franja. Veamos cómo fue y cómo ha terminado.

En el cuerpo a cuerpo que se instaló a favor y en contra de esta acusación, el Estado de Israel llegó a ser acusado de "privación de alimentos organizada", extremo que, obviamente y como era de suponer, Israel negó.

Pero, pasada la emoción del instante y apartado —en buena parte— el foco de la realidad de la Franja, un año más tarde, se ha producido un punto de inflexión en esta guerra de relatos (porque ahora la victoria en la guerra mediática —que es un componente de la guerra— se basa mucho en quién es capaz de imponer su relato de cara a la opinión pública y publicada).

Una encuesta sobre el terreno realizada por el propio Nutrition Cluster ha llegado a conclusiones radicalmente distintas a las presentadas hace algo más de un año. Esta vez, las cifras lo atestiguan claramente: no se ha encontrado ningún indicio de hambre generalizada.

El protocolo empleado es sólido y se basa en el escrutinio de 1.350 niños que han sido pesados y medidos en tres zonas distintas de la Franja. Los resultados son precisos: entre un 0,2% y un 0,8% de los niños participantes padecían malnutrición aguda global, según la relación peso-talla (WHZ), el método científico de referencia internacional.

Se trata, en realidad, de un porcentaje muy bajo; de hecho, comparable al de los países desarrollados e incluso inferior al de algunos países vecinos, como Egipto, donde UNICEF y la OMS estiman una malnutrición aguda infantil que oscila entre el 7,5 y el 9,5%, y no es baladí recordar que se habla de "hambre" cuando se alcanza el nivel del 30%. Por lo tanto, la realidad es que no es correcto emplear la palabra "hambre" por lo que respecta a los niños gazatíes.

¿Esto nos permite concluir que no hubo hambre entre los niños y niñas de Gaza en 2025? ¿Permite concluir que todo fue solo propaganda, como se dijo con las fotos de niños demacrados, sabiendo que algunos de ellos padecían enfermedades genéticas o trastornos preexistentes?

"Vulnerabilidad nutricional" es la expresión correcta, la que corresponde a la situación real, y no "hambre"

El tema es que en 2025, el IPC no pudo efectuar estudios de terreno completos, y se fió en parte de sus contactos locales (controlados por Hamás), y las conclusiones se basaron en estudios hechos más rápidamente pero con menos fiabilidad. Emplearon el MUAC (medida de la circunferencia del brazo), un sistema en el que el umbral del hambre es dos veces más bajo.

Ahora, todas las fuentes coinciden en que la situación, desde el punto de vista alimentario, ha mejorado, y todo el mundo coincide también en que los criterios empleados y los datos resultantes son más fiables. Aunque los autores del informe precisan que el 17% de la población (unas 358.000 personas) no se ha podido incluir en la encuesta 2026, consideran que el resultado es tranquilizador.

De todos modos, hay que dejar claro que siguen existiendo problemas muy reales en la Franja de Gaza, ya que uno de cada ocho niños sufre un retraso de crecimiento, secuela de una subalimentación duradera.

Las diarreas y las fiebres están generalizadas, de modo que los autores del informe del IPC indican que "la malnutrición aguda sigue siendo baja, pero la vulnerabilidad nutricional sigue siendo elevada".

"Vulnerabilidad nutricional" es la expresión correcta, la que corresponde a la situación real, y no "hambre". Pero, ¿quién se lo creerá, y lo explicará? Las realidades no hacen vender ni salir electo. Pero restablecer los hechos, a pesar de las emociones, a menudo solo te propicia insultos, líos y enfados. Por eso hay tantos que callan.

Algunas conclusiones a la luz de estos dos artículos:

— Las emociones no deberían poder negar las realidades.

— No se trata de guerras de relatos, sino de tener datos reales.

— Hay que razonar antes de hablar.

— Hay que hacer posibles las condiciones para el diálogo.

— Hay que tener convicciones, pero hay que guardarse de las fidelidades irreflexivas.

— El sistema ONU funciona, aunque, a veces, en diferido.