Cuando se recopilen las frases más gruesas dichas por el Gobierno español y por el Partido Popular en estos últimos cuatro años de debate independentista en Catalunya y en España, José Manuel García-Margallo tendrá el honor de encabezar un ranking que nadie podía pronosticar cuando fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación por Mariano Rajoy. Hay toda una colección de frases pronunciadas por el responsable de la cancillería española que darían pie a un monográfico, con la paradoja de que ha sido el ministro que más ha intervenido en el debate en toda la legislatura. Su máximo competidor en estas lides era el extitular de Educación, José Ignacio Wert, que hoy goza de un cómodo retiro en la embajada española en París ante la OCDE.
La última frase de Margallo ha sido pronunciada en uno de los foros que se celebran a diario en Madrid y dice así: "En Catalunya, lo que se ha producido es una revuelta; y cuando eso sucede, se sofoca". Todo ello entre comentarios referentes la situación que se vivió en Catalunya en 1934, els Fets d'Octubre. Si a esa declaración sumamos los primeros escarceos dialécticos que se están produciendo en Ciudadanos hablando de la necesidad de aplicar en Catalunya el estado de sitio coincidiremos que el volumen del debate ha subido bastantes decibelios. Se verá también en el Parlament, donde la reunión de la Mesa de la Cámara amenaza con ser una batalla frontal entre los cuatro miembros de Junts pel Sí y los tres de la oposición a la hora de incorporar la votación de la resolución de desconexión del Estado español al orden del día.
En este clima que un profano podría calificar de involucionista hay que agradecer la posición del líder de Podemos, Pablo Iglesias, y del máximo responsable de IU, Alberto Garzón. Ambos le han pedido a Rajoy una mesa de diálogo para fijar las condiciones de un referéndum en Catalunya. Es una lástima que ahora que Podemos ha encontrado un discurso que conecta con amplios sectores de la sociedad catalana sus expectativas electorales hayan menguado en favor de Ciudadanos como fuerza reformista determinante en la confección de futuros gobiernos en España. Pero, en este batiburrillo dialéctico, el premio del día es para Margallo.