Se acaba de hacer pública la nueva cifra de déficit fiscal entre Catalunya y España. El año 2022, los ciudadanos de Catalunya aportaron a las arcas del Estado 77.742 millones de euros en impuestos. Esto supone que, siendo el 16 % de la población, Catalunya se convierte en el 19,3 % de la recaudación total del Estado. Pero los gastos del Estado en Catalunya fueron de 56.650 millones de euros, una cifra que no llega al 14 % (13,9) de lo que el Estado invierte en las comunidades autónomas. Esto quiere decir que, entre los 77.742 millones de euros aportados y los 56.650 millones de euros recibidos, por el camino se han evaporado 21.092 millones de euros.
Teniendo en cuenta que, según los últimos datos disponibles de la Generalitat, la población catalana es de 8,15 millones de ciudadanos, estos 21.092 euros implican que cada catalán aporta al Estado 2.586 euros cada año que nunca ve revertido en forma de servicios o inversiones. Si usted es una familia de cuatro personas, la aportación de su hogar pasa de los 10.000 euros, concretamente 10.346 euros cada año. Es importante remarcar este "cada año" porque el déficit fiscal no es un fenómeno de un ejercicio concreto, sino que pasa anualmente.
De hecho, si lo miramos en forma de tiempo, estos 21.092 millones de euros implican que cada día Catalunya envía un tren (este sí que no falla) cargado con 57,7 millones de euros. Es decir, cada hora 2,4 millones de euros. 40.129 euros cada minuto. Teniendo en cuenta que la lectura de este artículo le comportará más o menos unos cinco minutos, en este tiempo los ciudadanos de Catalunya han aportado 200.644 euros.
Este es el auténtico hecho transversal que une el país y se convierte en una necesidad imperiosa ponerle remedio porque es la semilla de todo el resto de problemas que sufre Catalunya
Voten lo que voten, hablen la lengua que hablen, el déficit fiscal supone 10.346 euros por cada familia catalana
21.092 millones de euros también supone el 8,2 % del PIB, es decir, de toda la riqueza que genera. No hay país, empresa u organización que pueda asumir anualmente unas pérdidas tan grandes. Aún es más dramático si se toman como referencia los presupuestos de la Generalitat. Según los números presentados el viernes por la consejera Alícia Romero, los 21.092 millones de euros son el 43 % de estas cuentas, que ascienden a 49.162 millones de euros. De cada 100 euros que la Generalitat tiene pensado gastar, España se queda —cada año— 43. O lo que es lo mismo: el gasto sumado de los departamentos de Salud y de Educación, los dos pesos pesados de la administración catalana.
En unos tiempos en que todo está polarizado y fragmentado, hay una realidad que une a todos los catalanes, voten lo que voten, piensen lo que piensen, hablen la lengua que hablen y hayan nacido donde hayan nacido: por el simple hecho de pagar sus impuestos en Catalunya, parte de su esfuerzo fiscal, 2.586 euros por persona y año, no les retorna nunca. Va a fondo perdido en España. Este es el auténtico hecho transversal que une el país y, por lo tanto, se convierte en una necesidad imperiosa ponerle remedio porque esta es la semilla de todo el resto de problemas que sufre Catalunya. Si sobre algo hace falta un gran pacto nacional es, precisamente, sobre esto. Porque si hay un "tothom" real cuando el Govern se refiere al gobierno de 'tothom' es, precisamente, este.
