Con todas las encuestas apuntando a una cómoda victoria del PP en caso de unas elecciones españolas (¿todas? No, una aldea de la Galia demoscópica llamada CIS se resiste y da la victoria al PSOE), a Pedro Sánchez solo le queda hacer el enésimo truco de magia electoral para intentar ganarlas. Las únicas opciones de victoria socialista pasan, necesariamente, por una macromovilización de su electorado y que tampoco se queden en casa los simpatizantes de las formaciones a la izquierda del PSOE. El PP parece estancado en intención de voto (no baja, pero tampoco aumenta) y quienes sí que están hipermobilizados son los votantes de Vox. La previsión de suma de PP y Vox supera, a estas alturas, los 176 diputados que marcan la mayoría absoluta en España.
Así las cosas, solo un giro radical de los acontecimientos puede hacer cambiar esta tendencia, como lo fue la convocatoria sorpresa de las elecciones de julio de 2023 justo después de los malos resultados del PSOE en las elecciones municipales de mayo. Aquel gesto no fue suficiente para evitar una victoria del PP, pero sí para impedir aritméticamente la suma con Vox y por eso el ganador Alberto Núñez Feijóo es hoy jefe de la oposición y no presidente del gobierno español.
La candidata del PSOE en Andalucía es la vicepresidenta que se niega a conceder la medida que ERC usa para romper con el PSC
Las dos únicas convocatorias pendientes para este 2026 son las de Castilla y León, el próximo domingo, y las de Andalucía, que no pueden ser más allá de junio. En ambos casos el PSOE tiene asumida la derrota y el único aliciente que le queda es saber si Vox sube tanto para condicionar los respectivos gobiernos y, como con Extremadura y Aragón, dejar a los populares en manos de Santiago Abascal. Si nadie adelanta elecciones, el calendario electoral que viene por delante son las elecciones municipales de 2027 (último domingo de mayo), las españolas el verano de aquel año, y en Catalunya, si se quiere, el calendario puede llegar hasta la primavera de 2028.
Pero en Catalunya ha habido un giro (solo el futuro dirá si inesperado o guionizado) en la hasta ahora plácida legislatura de Salvador Illa y es que, en contra del relato de la normalidad institucional, el PSC y ERC se han acusado mutuamente de no respetar los acuerdos y ahora mismo no hay presupuestos en la Generalitat. El divorcio (solo el futuro dirá si súbito o previsto) no parece que se vaya a resolver en las próximas semanas: el primer match ball es la próxima semana con las enmiendas a la totalidad y nada hace pensar en un acuerdo, de manera que el calendario de los presupuestos se va —en el mejor de los casos— al mes de junio, justamente el mes en que hay elecciones en Andalucía y en las cuales la candidata del PSOE es —curiosamente— la vicepresidenta española que se niega a conceder la medida que ERC usa para romper: la gestión del IRPF. Con todo, Salvador Illa ya no esconde que el adelanto electoral es ya un escenario posible.
Pedro Sánchez necesita Catalunya para ganar en España, y el PSC necesita a Pedro Sánchez para ganar en Catalunya
La tormenta perfecta, pues, se va configurando: un Pedro Sánchez muy débil parlamentariamente (él tampoco ha conseguido aprobar ni un presupuesto) se va fortaleciendo como el gran hereje contra la derecha, la ultraderecha, Donald Trump y la internacional conservadora que va creciendo día tras día. Y si hay algún lugar que le puede suponer un dopaje electoral añadido es Catalunya y, justo por detrás, Andalucía (antes era a la inversa). El PSOE sabe que solo puede ganar en España si arrasa en Catalunya y obtiene un resultado digno en Andalucía. No es que con eso tenga suficiente, pero sin eso seguro que no gobierna.
Y en Catalunya, la extrema tranquilidad política que ha querido instaurar Salvador Illa después de los años del procés se ha traducido, efectivamente, en una sensación política próxima a la anestesia, pero que también afecta al propio PSC: en las encuestas, los socialistas catalanes no aprovechan el plus que supone tener los resortes de Gobierno y no incrementan en intención de voto sino que se estancan y en algunos sondeos incluso retroceden. Para revalidar la posibilidad de gobernar, pues, al PSC también le falta un elemento movilizador y —con todos mis respetos por el president de la Generalitat— el reclamo electoral de Pedro Sánchez es mucho más potente que el de Salvador Illa. Es una necesidad mutua: Pedro Sánchez necesita Catalunya para ganar en España y el PSC necesita a Pedro Sánchez para hacerlo en Catalunya.
Unas elecciones simultáneas en el Congreso, en el Parlamento y en Andalucía es uno de los clavos ardientes a los que ahora mismo se agarran los socialistas
Es aquí donde las piezas del puzle socialista podrían encajar y hacerlo, concretamente, el domingo 14 de junio, una fecha que ya han empezado a trabajar como hipótesis de jornada electoral conjunta los despachos del Palau de la Generalitat, de la Moncloa, del PSOE y del PSC. El único elemento que podría hacer saltar de domingo (y que fuera el 7 o el 21) es que, para hacerlo coincidir con Andalucía, quien tiene que pulsar primero el botón de convocatoria electoral es Juan Manuel Moreno, el presidente andaluz; el único de los tres presidentes que sí tiene la obligación legal de convocar elecciones en junio. Si finalmente cuaja la idea de superdomingo, el mismo día que Moreno anuncie el día de las elecciones, Pedro Sánchez disolvería el Congreso, Salvador Illa el Parlament y la coincidencia estaría servida.
Este escenario es uno de los clavos ardientes a los que ahora se agarra el socialismo español para intentar revertir la situación actual. No hay el mismo entusiasmo entre las filas del PSC porque, si bien entienden la jugada, no deja de ser una apuesta algo arriesgada teniendo en cuenta que, si quieren, tienen garantizada la presidencia de la Generalitat hasta el verano de 2028. Con unas elecciones en junio de 2026, la legislatura quedaría reducida a la mitad con la incertidumbre de si, pasados estos comicios avanzados, el PSC, ERC y Comuns llegarían a los 68 diputados que ahora sí que tienen.
Uno de los argumentos que más pesan ahora en el PSC para convocar elecciones es el invierno por el que pasa Junts
En el debate de pros y contras, uno de los argumentos que ahora mismo pesa más en el PSC para aceptar la propuesta del PSOE es el invierno por el que está pasando Junts, con Carles Puigdemont todavía en el exilio y con una fecha no concretada de retorno porque el cumplimiento de la ley de amnistía está encallado en el Constitucional. Todo ello se traduce en unas encuestas que le son desfavorables porque, precisamente, la visibilidad de Junts como alternativa no es la misma con un líder que no puede estar en Catalunya y la acción está dispersada entre diferentes dirigentes.
Y de momento, tampoco queda claro si —en caso de elecciones adelantadas y estando en el exilio— Puigdemont asumiría la candidatura a la presidencia de la Generalitat. Este desgaste electoral de la formación lo está recogiendo Aliança Catalana que, además, tiene el viento a favor del que se estrena (como le pasó a Ciudadanos, Vox o Podemos). Por todo ello, habrá que estar pendiente de reacciones para —dado el caso— cómo paran el golpe de unas eventuales elecciones conjuntas en Catalunya y España, con el repique de Andalucía. Y convendrá prestar atención a los movimientos internos con varios nombres en el frontispicio como Míriam Nogueras, Salvador Vergés o, en otro giro de todo ello, Artur Mas. Continuaremos informando.