Toni Cruanyes y el mítico Citroën de su padre: un descapotable naranja con carrocería de plástico

Toni Cruanyes guarda un recuerdo especial de un coche que difícilmente pasaba desapercibido. Mucho antes de convertirse en una de las caras más conocidas de TV3, el periodista recorría las calles de Canet de Mar a bordo de un Citroën Mehari naranja que pertenecía a su padre. Un descapotable diferente a cualquier otro, con carrocería de plástico y un diseño que todavía hoy despierta simpatías entre los aficionados a los clásicos.

El presentador del Telenotícies Vespre ha recuperado aquella historia en una entrevista concedida a La Vanguardia. Cruanyes recuerda el Mehari como el vehículo que convirtió sus primeros desplazamientos familiares en pequeñas aventuras. Su padre lo utilizaba para ir a la playa, visitar la viña o pasar jornadas en el campo. El periodista lo describe como un automóvil extraordinariamente sencillo, casi una motocicleta cubierta por una carrocería de plástico.

Citroën Mehari Instagram
Citroën Mehari Instagram

Toni Cruanyes guarda un gran recuerdo del mítico Citroën Méhari

Los paseos por el pueblo también tenían su gracia. El Mehari permitía viajar prácticamente al aire libre, algo que llamaba la atención de los vecinos. Cruanyes recuerda cómo saludaban a todo el mundo desde el vehículo, como si participaran en un desfile. También explica que viajaba en la parte trasera agarrándose con fuerza, en una época en la que la seguridad de los automóviles era muy diferente a la actual.

Citroën Mehari
Citroën Mehari

El Citroën Mehari apareció en 1968 y pronto se convirtió en un símbolo de libertad y vacaciones. La marca francesa desarrolló un vehículo ligero, económico y especialmente práctico para circular por zonas costeras. Su carrocería estaba fabricada con plástico ABS, un material resistente a la corrosión que permitía prescindir de los tradicionales paneles metálicos. Además, su reducido peso facilitaba los desplazamientos por caminos y terrenos poco exigentes.

También hubo versión 4x4

El Mehari compartía buena parte de su mecánica con el Citroën 2CV. Su motor bicilíndrico refrigerado por aire ofrecía unas prestaciones modestas, pero suficientes para su planteamiento. La mayoría de las versiones utilizaban tracción delantera, aunque también existió una variante 4x4. Su techo desmontable, sus puertas ligeras y su interior fácilmente lavable reforzaban su carácter práctico.

Aquel Citroën no fue el único automóvil que marcó la infancia del periodista. Cruanyes también recuerda el Renault 5 rojo de su madre, que trabajaba como maestra. Cada mañana recogía a varios niños del barrio para llevarlos a la escuela. El coche terminaba lleno de pasajeros y, según recuerda el presentador, parecía mucho más espacioso de lo que realmente era.

Citroën Mehari 1
Citroën Mehari

Décadas después, Cruanyes sigue relacionando los vehículos con momentos importantes de su vida. Los trenes del Maresme le recuerdan sus viajes al instituto, mientras que el Mehari naranja permanece asociado a las excursiones familiares. Un automóvil sin grandes lujos ni tecnología, pero con algo que muchos coches modernos difícilmente pueden ofrecer: la capacidad de convertirse en un recuerdo imborrable de la infancia.