Muchos conductores creen que usar el móvil como navegador es completamente seguro y legal, pero la realidad es muy distinta. La Dirección General de Tráfico permite utilizar el GPS del teléfono, pero bajo condiciones muy estrictas. Un simple gesto al volante puede traducirse en una sanción importante, incluso aunque solo estés siguiendo una ruta.
La clave está en cómo se utiliza el dispositivo. No es lo mismo llevar el GPS activo que manipularlo mientras se conduce. La normativa actual considera que cualquier interacción con el móvil supone una distracción grave, y las multas están diseñadas precisamente para disuadir este comportamiento.
Las situaciones que te pueden costar caro
Y es que hay varios escenarios muy comunes que pueden acabar en sanción. El primero, y más claro, es tocar el móvil mientras conduces. Da igual si es para mover el mapa o aceptar una indicación: la multa asciende a 200 euros y la retirada de 6 puntos del carnet. De este modo, también es sancionable llevar el móvil en la mano, aunque no se esté utilizando. Los sistemas de vigilancia o los propios agentes pueden multarte simplemente por sujetarlo. La sanción es de 200 euros y 6 puntos.

Otro punto importante es la colocación del dispositivo. Si el soporte está mal ubicado y tapa parte del campo de visión, la multa puede ser de 80 euros. Y es que la visibilidad es un factor clave en la seguridad vial.
Ni siquiera en un semáforo
La realidad es que muchos conductores creen que pueden manipular el móvil cuando el coche está detenido. Sin embargo, la DGT lo deja claro, ya que tampoco está permitido hacerlo en semáforos o atascos. Aunque el vehículo esté parado, sigue considerándose conducción a efectos legales.
De este modo, tocar el GPS en ese contexto vuelve a implicar una sanción de 200 euros y 6 puntos. La norma no distingue entre estar en movimiento o detenido si el motor está en marcha y el conductor sigue al volante.
En cambio, sí está permitido usar el móvil como navegador si se coloca en un soporte adecuado, sin interferir en la visibilidad, y se consulta solo de forma puntual, sin manipularlo. Así pues, la DGT endurece su postura por una razón clara: las distracciones al volante son la principal causa de accidentes mortales desde hace años, y mirar el móvil unos segundos puede suponer recorrer decenas de metros sin atención a la carretera.