Cambiar el aceite del motor es una de las operaciones de mantenimiento más importantes para evitar averías costosas. Sin embargo, los intervalos recomendados por los fabricantes han cambiado considerablemente durante los últimos años. Algunos vehículos modernos permiten recorrer hasta 30.000 kilómetros o circular durante dos años antes de renovar el lubricante. Una tendencia que no termina de convencer a determinados mecánicos, especialmente cuando los conductores retrasan las revisiones.
El mecánico Juanjo Jiménez, conocido en TikTok como @jcautomotivetop, ha compartido su opinión sobre esta cuestión. El especialista considera que los intervalos prolongados pueden convertirse en un problema cuando los propietarios no respetan las fechas de mantenimiento. Según explica, muchos conductores ya retrasaban las revisiones cuando los cambios de aceite estaban previstos cada 10.000 kilómetros. Ahora, con plazos mucho más amplios, las consecuencias pueden ser mayores.

Conviene cambiar el aceite antes de lo que recomienda el fabricante
“Cuando tocaba cambiar el aceite a los 10.000 kilómetros, el cliente aparecía a los 15.000 o 18.000”, recuerda Jiménez. El mecánico asegura que actualmente recibe vehículos cuyo lubricante presenta un deterioro considerable. “Los motores vienen ya que el aceite sale hecho chapapote”, advierte. Esta situación puede resultar especialmente perjudicial porque el aceite pierde progresivamente sus propiedades lubricantes y su capacidad para proteger los componentes internos.
Los motores modernos utilizan lubricantes sintéticos capaces de soportar condiciones de funcionamiento exigentes. Además, los fabricantes han desarrollado mecánicas más eficientes y sistemas que permiten prolongar los periodos de mantenimiento. Jiménez reconoce estas mejoras y señala que los intervalos largos también responden a objetivos medioambientales. Reducir los cambios de aceite significa generar menos residuos y disminuir el consumo de materiales durante la vida útil del vehículo.

Cambiar el aceite cada 10.000 km o una vez al año puede ahorrar muchos disgustos a largo plazo
El especialista también considera que los mantenimientos más espaciados representan un argumento comercial importante. Un automóvil que necesita menos visitas al taller puede resultar más atractivo para numerosos compradores. Sin embargo, las condiciones de utilización influyen directamente en el deterioro del lubricante. Los trayectos cortos, los arranques frecuentes y determinadas exigencias mecánicas pueden justificar intervalos más reducidos cuando así lo contempla el fabricante.
Juanjo Jiménez tiene clara su decisión personal: “Voy a seguir cambiando el aceite cada 10.000 kilómetros o 1 año”. El mecánico considera que esta práctica le permite cuidar sus motores y reducir determinados riesgos a largo plazo. Prefiere curarse en salud y realizar una intervención relativamente económica antes que enfrentarse a una reparación importante. No obstante, reconoce que los vehículos actuales tienen necesidades diferentes.