La planificación deportiva de Ducati para los próximos años ha dejado una decisión que trasciende lo estrictamente técnico. La apuesta por Pedro Acosta como futuro integrante del equipo oficial no solo responde a una estrategia de rendimiento, sino que también ha provocado un evidente malestar en el entorno de Marc Márquez. En el centro de esa decisión aparece la figura de Gigi Dall’Igna, máximo responsable técnico de la fábrica de Borgo Panigale y arquitecto del actual dominio de la marca.

El contexto se ha visto amplificado tras la difusión de un vídeo en el que Marc participaba en un juego para predecir la parrilla de 2027. El campeón sorprendió al dejarse fuera de MotoGP en su propia quiniela, un gesto que pocos interpretan como literal. El mensaje parecía apuntar en otra dirección. En su configuración del equipo oficial de Ducati, situó a Pecco Bagnaia y a su hermano Álex Márquez como la pareja ideal.

Un gesto con lectura interna

El movimiento no fue casual. Marc conoce perfectamente los planes internos de Ducati y sabe que la apuesta de la dirección técnica pasa por Pedro Acosta como compañero en el futuro inmediato. Sin embargo, su decisión de colocar a Álex en el equipo oficial —e incluso eliminar posteriormente a Acosta del esquema que había dibujado— se ha interpretado como una declaración simbólica.

No es ningún secreto que Marc deseaba volver a compartir box con su hermano dentro de la estructura oficial. Álex ha demostrado rendimiento suficiente, incluso firmando una temporada que le consolidó como uno de los pilotos más sólidos del campeonato. Desde el punto de vista deportivo, su candidatura tenía argumentos. Sin embargo, la decisión final no ha seguido esa línea.

Marc Márquez juega a adivinar la parrilla de MotoGP

La elección de Acosta responde a una visión estratégica clara. Ducati busca asegurar el relevo generacional y mantener su hegemonía con un piloto joven, de enorme proyección y respaldado por un potente entorno comercial. En este sentido, Dall’Igna ha priorizado el proyecto global por encima de cualquier consideración sentimental.

La figura de Dall’Igna y la lógica del proyecto

Lo destacable en este caso es que la decisión parte del área técnica y estratégica, no de los pilotos. Dall’Igna ha construido una Ducati dominante sobre criterios de rendimiento y planificación a largo plazo. La elección de Acosta encaja en esa hoja de ruta. La intención es blindar el futuro competitivo del equipo oficial sin dejar espacio a incertidumbres.

Sin embargo, esa lógica empresarial no evita el impacto emocional en el entorno de Marc. El campeón ha dejado entrever su descontento con un gesto público que, sin ser explícito, resulta elocuente. Excluirse a sí mismo de la parrilla puede interpretarse como una forma de desviar la atención, mientras incluir a Álex en el equipo oficial subraya cuál habría sido su preferencia.

La situación no altera, por ahora, la continuidad contractual de Marc con Ducati. Su renovación está encaminada y el proyecto deportivo sigue siendo competitivo. Pero el episodio evidencia que las decisiones estratégicas no siempre coinciden con las aspiraciones personales de los pilotos.

En el horizonte, todo apunta a que la dupla oficial estará formada por Marc Márquez y Pedro Acosta, mientras Álex buscará su lugar en otra estructura de primer nivel. La decisión está tomada desde la dirección técnica, pero el mensaje lanzado por el campeón confirma que, más allá de la lógica deportiva, también existen dinámicas internas que influyen en el clima del equipo.