Las inspecciones técnicas de vehículos ya no se limitan exclusivamente a las estaciones fijas. En distintos puntos de la red viaria operan unidades de ITV móvil capaces de realizar comprobaciones técnicas en plena carretera, obligando a los conductores seleccionados a someter su vehículo a una revisión inmediata. Este sistema, cada vez más extendido, refuerza el control sobre el estado real del parque móvil en circulación.
A diferencia de la inspección periódica obligatoria, que se realiza en instalaciones permanentes y en fechas previamente establecidas, la ITV móvil actúa de forma puntual y sorpresiva. No es ningún secreto que esta fórmula busca detectar deficiencias que puedan haber aparecido después de haber superado la revisión oficial o manipulaciones que alteren las condiciones originales del vehículo.
Cómo se desarrollan las inspecciones en carretera
Las unidades móviles están equipadas con instrumental técnico portátil que permite efectuar comprobaciones básicas sin necesidad de trasladar el vehículo a una estación convencional. En colaboración con los agentes de tráfico, se establece un punto de control donde los vehículos seleccionados son desviados hacia un espacio seguro en el arcén o en áreas habilitadas temporalmente.
Entre las pruebas más habituales se encuentran la medición de emisiones contaminantes mediante analizadores específicos, la verificación del sistema de alumbrado y señalización, la inspección del estado y dibujo de los neumáticos, así como la revisión visual de elementos estructurales y de seguridad. También pueden examinarse posibles reformas no homologadas o modificaciones técnicas que no figuren en la documentación.
Lo destacable en este caso es que las comprobaciones se realizan en el mismo momento de la detención, sin margen para correcciones previas. Si se detectan defectos graves que comprometan la seguridad vial, el vehículo puede quedar inmovilizado hasta que se subsanen las deficiencias. En situaciones menos severas, se concede un plazo para reparar los fallos y acudir posteriormente a una estación fija para una nueva inspección.
El procedimiento está respaldado por la normativa vigente, que otorga a las autoridades competencias para verificar que los vehículos mantienen las condiciones técnicas exigidas para circular. La negativa a someterse a la inspección puede derivar en sanciones administrativas adicionales.
Refuerzo del control sobre el estado del vehículo
La implantación de estas unidades responde a la necesidad de garantizar que el correcto estado técnico del vehículo no se limite al momento puntual de la ITV periódica. Cabe destacar que determinados fallos mecánicos, desgastes o manipulaciones pueden surgir con el paso del tiempo, afectando a sistemas esenciales como frenos, dirección o suspensión.
Además, las ITV móviles permiten desarrollar campañas específicas centradas en determinados tipos de vehículos, como motocicletas, furgonetas o camiones. En estos casos, las inspecciones pueden focalizarse en aspectos concretos relacionados con la seguridad o las emisiones contaminantes, reforzando la vigilancia en segmentos con mayor incidencia de irregularidades.
Este tipo de controles introduce un componente de supervisión continua que complementa el sistema tradicional. La posibilidad de ser sometido a una revisión técnica en plena carretera actúa como elemento disuasorio frente a la tentación de posponer reparaciones necesarias o circular con modificaciones no autorizadas.
La presencia de ITV móviles en la red viaria consolida un modelo de vigilancia técnica más dinámico y descentralizado. Más allá del carácter puntual de la intervención, su objetivo es contribuir a mantener estándares adecuados de seguridad y reducir el riesgo de accidentes derivados de fallos mecánicos, garantizando que los vehículos que circulan cumplen en todo momento con las condiciones exigidas por la normativa.