El mercado chino del automóvil se encamina hacia un nuevo ajuste normativo que afectará directamente a uno de los elementos más llamativos del diseño interior reciente: los volantes tipo ‘yoke’. Tras vetar los tiradores de puerta retráctiles en determinados modelos, las autoridades avanzan ahora en la eliminación de este formato de dirección en los vehículos eléctricos de nueva homologación.

La medida, impulsada por el Ministerio de Industria e Información, entrará en vigor el 1 de enero de 2027 y obligará a abandonar los volantes abiertos por su parte superior en favor de configuraciones circulares convencionales. La decisión responde a criterios de seguridad y pone en cuestión una tendencia que había ganado notoriedad como símbolo de innovación tecnológica.

Del icono futurista a la revisión normativa

El volante ‘yoke’ adquirió relevancia internacional cuando Tesla lo incorporó en el Model S Plaid en 2021. Su diseño rectangular, sin aro superior, evocaba los mandos de aviación y reforzaba la imagen futurista del vehículo eléctrico. La propuesta rompía con décadas de tradición en la arquitectura del puesto de conducción.

El impacto visual fue inmediato y otras marcas comenzaron a explorar soluciones similares. Lexus adoptó este formato en algunas versiones electrificadas, mientras que Peugeot presentó su interpretación conceptual bajo la denominación Hypersquare. En todos los casos, el planteamiento se apoyaba en una experiencia de conducción más tecnológica y en la integración con sistemas de dirección asistida avanzada.

Lexus ha sido una de las marcas que ha apostado por este tipo de volante

Sin embargo, la evolución estética no estuvo acompañada de un consenso técnico sobre sus ventajas reales. Aunque el volante abierto mejora la visibilidad del cuadro de instrumentos y puede resultar más cómodo en maniobras suaves, su comportamiento en situaciones de emergencia generó debate. La ausencia de la parte superior modifica la forma en que el conductor sujeta el volante y cómo interactúa con él en giros pronunciados.

No es ningún secreto que la seguridad pasiva sigue siendo un eje prioritario en la regulación automovilística china. Datos internos del mercado apuntan a que un porcentaje significativo de lesiones en accidente está relacionado con el sistema de dirección y el contacto del conductor con el volante en impactos frontales. En ese escenario, el diseño tradicional actúa como superficie de apoyo y contribuye a canalizar parte de la energía del cuerpo hacia el airbag frontal.

Aplicación en 2027 y adaptación de la industria

La nueva normativa afectará a todos los modelos que inicien su proceso de homologación a partir del 1 de enero de 2027. Esto implica que cualquier vehículo eléctrico nuevo desarrollado para el mercado chino deberá equipar un volante cerrado convencional para cumplir los requisitos técnicos establecidos.

Los modelos que ya hayan sido aprobados antes de esa fecha dispondrán de una moratoria de 13 meses para adaptar su configuración. Este periodo transitorio permitirá a los fabricantes rediseñar el componente sin interrumpir de forma inmediata la comercialización de los vehículos afectados.

Desde el punto de vista industrial, el cambio obligará a revisar planteamientos de diseño interior que habían sido concebidos en torno a la estética minimalista y tecnológica. El volante ‘yoke’ no solo era un elemento funcional, sino también una declaración de intenciones en términos de posicionamiento de producto.

Cabe destacar que la decisión se produce en el mayor mercado mundial de vehículos eléctricos, lo que podría tener repercusiones más allá de sus fronteras. Si el criterio de seguridad se consolida y demuestra impacto en la reducción de lesiones, otros reguladores podrían adoptar enfoques similares.

Con esta medida, China refuerza su papel como actor determinante en la evolución normativa del automóvil eléctrico. El volante cuadrado, convertido en símbolo de ruptura con la tradición, podría quedar como una etapa experimental en la transición hacia interiores cada vez más tecnológicos, pero sometidos a estándares de seguridad más estrictos.