Al menos 600.000 personas se han quedado sin electricidad en Ucrania después de una nueva oleada de ataques rusos con misiles y drones contra infraestructuras energéticas, según ha informado este miércoles el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Los bombardeos han afectado instalaciones críticas en Kyiv y su región, así como en Járkov, en el noreste del país. En la capital, los ataques han causado al menos tres muertos y 21 heridos, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
La ofensiva se ha producido a pesar del anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que el domingo aseguró que Rusia y Ucrania habían acordado una tregua energética con efecto inmediato. El acuerdo, sin embargo, no ha sido confirmado formalmente por ambas partes. Zelenski ha reiterado que Kyiv está dispuesta a suspender los ataques contra las refinerías y otras instalaciones energéticas rusas si Moscú deja de bombardear las ucranianas.
El arsenal que ha utilizado Putin
Según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó durante la noche 39 misiles balísticos y de crucero y 128 drones de ataque. Las defensas antiaéreas lograron interceptar cuatro misiles y 115 drones, mientras que los proyectiles restantes provocaron impactos en varios puntos del país. La cifra evidencia las dificultades de Ucrania para detener los ataques aéreos rusos, especialmente los misiles balísticos, que dejan poco tiempo de reacción.
En Kyiv, los bombardeos han golpeado infraestructuras esenciales y edificios residenciales. Los equipos de emergencia han trabajado para rescatar a las víctimas, extinguir incendios y evaluar los daños. Zelenski ha calificado de "críticas" las instalaciones energéticas afectadas y ha advertido que los ataques ponen en riesgo el suministro eléctrico cuando el país se acerca a los meses más fríos del año.
Moscú ha defendido que la operación tenía como objetivo instalaciones de comunicaciones y energía utilizadas por el ejército ucraniano. El Ministerio de Defensa ruso ha calificado los bombardeos de "masivos" y ha afirmado que las instalaciones atacadas en las regiones de Kyiv y Járkov apoyaban a las fuerzas militares ucranianas. Kyiv, por su parte, denuncia que la ofensiva ha golpeado infraestructuras imprescindibles para la población civil.
Disputas entre los EE. UU. y Europa
La disputa sobre la tregua también ha evidenciado las diferencias entre Washington y sus socios europeos. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, ha afirmado que Ucrania no merece la tregua que comportaría una pausa de los combates, porque Europa podría aprovecharla para suministrarle más armamento. Estas declaraciones cuestionan las posibilidades de un acuerdo que permita reducir los ataques contra el sector energético.
Rusia inició la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022 y actualmente controla cerca de una quinta parte del territorio ucraniano. Desde entonces, la infraestructura energética ha sido uno de los principales objetivos de las campañas aéreas rusas, que han provocado cortes de luz y calefacción en varias regiones. Con el invierno a las puertas, las autoridades ucranianas temen que los nuevos bombardeos agraven la situación humanitaria.