Keir Starmer, el primer ministro británico, se encuentra en la cuerda floja y el asedio del laborismo tras la derrota en las elecciones municipales de Inglaterra y en los parlamentos de Gales y Escocia del pasado 7 de mayo crece cada día que pasa. El inquilino del número 10 de Downing Street intenta resistir y está dispuesto a presentar batalla, en medio de una crisis abierta en el Partido Laborista británico, con un intento frontal para desbancar a Starmer como primer ministro y el lanzamiento de una carrera interna por el liderazgo del partido, con vistas a las elecciones de 2029. Este jueves se espera que el ministro de Sanidad y Atención Social (Secretary of State for Health and Social Care), Wes Streeting, renuncie al gobierno para lanzar una campaña para disputarle el cargo a Starmer, una medida que sumirá al Partido Laborista en una guerra interna, según vaticinan medios como The Times o The Sun. Streeting ha decidido dar el paso después de que 90 diputados firmaran el martes una carta pidiendo la dimisión a Starmer o que fije un calendario de salida, y de un goteo de dimisiones en desacuerdo con el liderazgo del partido que crece cada día. Diversas figuras clave del gabinete de Starmer, entre ellas la ministra del Interior, Shabana Mahmood, los secretarios de Estado de Vivienda, Miatta Fahnbulleh, Jess Phillips (Protección contra la violencia hacia las mujeres y las niñas) Alex Davies-Jones (Víctimas y justicia) y Zubir Ahmed (Seguridad sanitaria), han cesado en sus funciones pidiendo que Starmer dé un paso al lado.
Mediático, ambicioso y reformista
Streeting, de 43 años, es uno de los políticos laboristas más mediáticos y ambiciosos del partido. Es diputado por la circunscripción de Ilford North desde 2015 y se ha consolidado como una de las figuras más visibles del ala moderada y centrista del laborismo. Antes de llegar al Parlamento británico, fue concejal y líder de la oposición en el Ayuntamiento de Redbridge, en Londres, y también trabajó en diversas ONG centradas en la lucha contra la desigualdad social y el fracaso educativo. En la oposición ejerció como secretario de Salud en la sombra y se convirtió en una de las caras más mediáticas del laborismo, gracias a su capacidad comunicativa y a un discurso reformista: defensor del sistema público de salud, pero abierto al papel del sector privado y a la modernización de los servicios. En julio de 2024 fue nombrado ministro de Sanidad en el gobierno de Starmer, con el encargo de reducir las listas de espera y reforzar el NHS (National Health Service). Sin embargo, también ha recibido críticas por decisiones como mantener la financiación de algunos servicios privados o por su posición sobre la atención a los menores trans. Según algunos medios británicos, Streeting lleva meses formando un equipo para desafiar el liderazgo de Keir Starmer y está listo para una dura batalla con el 10 de Downing Street.
A la espera de la dimisión
El secretario de Salud prevé anunciar esta mañana su candidatura para liderar el Partido Laborista y convertirse en primer ministro, mientras intenta reunir el apoyo de los 81 diputados laboristas necesarios para formalizarla. Este movimiento abrirá una pugna a tres bandas por el número 10 de Downing Street entre Streeting, Keir Starmer y un candidato del ala moderada de la izquierda, que previsiblemente será Andy Burnham o Ed Miliband. Se prevé que, una vez Streeting formalice su candidatura, se produzcan más dimisiones ministeriales entre sus aliados para apoyarle. En el Reino Unido, el equipo gubernamental completo suma unos 122 ministros, entre el gabinete, nivel superior, y el gobierno extenso, nivel inferior. Según el reglamento del Partido Laborista, cualquier candidato alternativo necesita el apoyo de al menos 81 diputados —el 20% de los 403 miembros del grupo parlamentario— para poder presentarse y activar oficialmente un proceso de primarias que podría acabar apartando a Starmer del liderazgo. Los estrategas de Downing Street dudan que Streeting cuente con los votos necesarios y, en una medida sin precedentes, Starmer invitó por grupos a todos los ministros del gobierno en su despacho de la Cámara de los Comunes para “implorarles” —describe The Sun— que rechazaran las propuestas del ministro de Sanidad cuando este dimita hoy. En Downing Street consideran que Streeting lo tendrá complicado para reunir el apoyo suficiente entre los diputados laboristas para impulsar una candidatura al liderazgo del partido. Aunque cerca de un centenar de diputados han reclamado la dimisión del primer ministro, las estimaciones apuntan a que solo una cuarentena apoyaría a Streeting.
Una batalla "destructiva"
Durante la mañana del miércoles, antes del tradicional discurso de apertura del Parlament británico del rey Carlos III en la Cámara de los Lores —un acto ceremonioso en el que el monarca presenta el programa legislativo del gobierno de Keir Starmer—, los dos rivales se reunieron en el número 10 de Downing Street en un encuentro que duró menos de 15 minutos, en el que Streeting le confirmó que había decidido dimitir como jefe de Sanidad para postularse. Starmer, sin embargo, sigue asegurando que está dispuesto a presentar batalla y advirtió a su posible rival que "destruiría nuestro partido y nuestro país", según aseguraron dos ministros, aunque Downing Street lo negó. Lo que sí dijo el primer ministro es que "no nos podemos permitir que una batalla por el liderazgo nos hunda en el caos", mientras una fuente del gabinete declaró que una guerra abierta por el liderazgo "prácticamente paralizaría" el gobierno durante meses. Dado que el primer ministro ya ha dejado claro que plantará cara al desafío interno, cualquier ministro que decida apoyar a Streeting debería dimitir antes del gobierno. La crisis interna que sacude al Partido Laborista acabó eclipsando el Discurso del Rey, que el gobierno confiaba en utilizar como una oportunidad para relanzar su agenda política.
