Cargando...

En la sala de prensa de la Casa Blanca se han vivido grandes momentos. Este espacio, presente en la vida de los ciudadanos de todo el mundo que lo pueden ver en periódicos y televisiones, sin embargo, podría tener un futuro incierto. Tras el adiós de la portavoz Katherine Levitt, la escogida por Donald Trump como cara visible de su administración ha resultado ser un fracaso. Katie Zacharia hizo una primera rueda de prensa desastrosa en este espacio y duró solo cinco días en el cargo, que, a estas alturas, continúa vacante. Más allá de este show, la relación de Trump con la prensa ha sido a menudo tortuosa, sobre todo con los corresponsales de cadenas como la CNN. Ahora, The New York Times ha publicado los planes del presidente de los Estados Unidos: convertirla en una piscina interior.  

No sería, ni mucho menos, el primer cambio que hace Donald Trump, haciendo gala de su alma de promotor inmobiliario, en la Casa Blanca. Derrumbó una parte para abrir un gran salón de baile y también hizo enfurecer a la familia Kennedy estropeando el jardín que lleva el nombre de una de las primeras damas más recordadas, la esposa de JFK, Jacqueline. Según explica el prestigioso diario neoyorquino, el presidente ha propuesto trasladar las ruedas de prensa que tradicionalmente se hacían en este espacio fuera de la Casa Blanca. Hasta ahora, los medios de comunicación se encontraban en el meollo de la residencia presidencial, como una forma de reconocer, explica The New York Times, el poder de la prensa libre en una democracia constitucional como la de los Estados Unidos. "Diferentes personas cercanas a Trump consideran que el traslado de los medios podría ser un nuevo paso en una serie de medidas contra la prensa que han ido más lejos de lo que la gente se esperaba". De esta manera, la sala de prensa se podría trasladar al Edificio Eisenhower.  

Recuperar la piscina de Roosevelt

Si Trump hace realidad sus planes de desalojar a la prensa de la Casa Blanca y enviarla a este espacio al otro lado de la calle, el siguiente paso sería poner una piscina cubierta. Tal como recuerda el diario estadounidense, el presidente Franklin D. Roosevelt instaló la primera piscina en este espacio en el año 1933 y la utilizaba en su terapia contra la poliomielitis. En 1970, sin embargo, Richard Nixon decidió cubrir la piscina y construir la sala de prensa encima para suplir la necesidad de espacio para los medios de comunicación. Ahora, Trump ha ido explicando a su entorno más cercano que quiere recuperar la piscina de Roosevelt. Habrá que ver si este proyecto se convierte en realidad o se acaba deshaciendo por el camino.