El gobierno turco que lidera el islamista Recep Tayyip Erdogan ha desencadenado desde este fin de semana una nueva ola de represión contra el colectivo LGTBIQ+ en una operación para "proteger a la familia, los jóvenes y la sociedad de contenidos y formas de vida que contradicen la moralidad general y tienen efectos negativos". La campaña, que lleva el nombre "Mi familia está segura", ha acabado con una sesentena de detenciones en redadas contra bares gais, discotecas, asociaciones LGBTI+ e, incluso, casas de activistas en varias ciudades, según ha informado el ministro de Justicia, Akin Gürlek. La agencia de noticias estatal señala que más de sesenta personas habrían sido detenidas en unas operaciones condenadas por las organizaciones de derechos humanos. El giro conservador y reaccionario del partido que lidera Erdogan, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), ha tenido como objetivo en la última década el colectivo LGBTIQ+, entre otros, para desplegar su agenda cada vez más islamista y menos tolerante.
Durante la noche del domingo, la policía turca ha lanzado varias redadas en bares y las casas de activistas de la comunidad LGTBIQ+ que habrían acabado con la detención de al menos 60 personas, según han informado las autoridades. Gürlek asegura que se habrían iniciado acciones judiciales contra 162 personas, nueve asociaciones y 13 negocios en 15 provincias del país y que se habrían enviado instrucciones de abrir investigaciones en unas ochenta provincias. El ministro asegura que la operación se dirige contra "personas que facilitan la prostitución" y contra sospechosos de "producir y difundir contenidos obscenos a los que pueden tener acceso los niños". La comunidad LGTBIQ+ de Turquía ha sido un blanco frecuente de los ataques del gobierno turco y Erdogan ha tildado a la comunidad de ser un "movimiento desviado" de "pervertidos" responsables de la caída de la tasa de natalidad.
Giro conservador y reaccionario
La homosexualidad es legal en Turquía desde 1858, en tiempos del Imperio Otomano, y también lo es el cambio de sexo en el registro, siempre después de una intervención quirúrgica. Sin embargo, la diversidad sexual en el país tiene que hacer frente a una discriminación social todavía significativa y, desde hace unos años, el embate del partido gobernante. Desde principios de los años 2000 se celebraba anualmente un desfile del Orgullo en Estambul, pero en el año 2015 fue prohibida por el gobierno de Erdogan y, desde entonces, cualquier intento de organizar una es duramente reprimido.
El conservador AKP ha ido dando este giro hacia posiciones cada vez más reaccionarias para contentar a su base conservadora y enmarca todas estas operaciones en la protección de la familia, la moral y la infancia. Según el ministro Gürlek, las operaciones se enmarcan en la llamada "Década de la Familia" proclamada por Erdogan, cuyo objetivo es "proteger a nuestros hijos, la institución de la familia y el orden social".
63 detenidos, cuentas cerradas y represión
En este contexto, unos sesenta activistas han sido detenidos y decenas de asociaciones por los derechos humanos y del colectivo LGTBIQ+ han visto cómo se les ha cerrado el acceso a sus cuentas en las redes sociales. Al menos 63 personas habrían sido detenidas, según las fiscalías de Ankara, Estambul y Esmirna, como recoge la agencia oficial de noticias Anadolu. En Estambul, las redadas se han desplegado contra varios bares gais y un local nocturno considerado uno de los refugios de la comunidad en la ciudad. Otro de los objetivos habría sido un hammam, un baño de vapor árabe, para hombres que, según las autoridades, operaba como un foco de prostitución masculina.
La asociación KAOS GL, una de las más antiguas y prestigiosas de Turquía en la defensa de los derechos de los homosexuales, fundada en 1994, ha confirmado en un comunicado que sus oficinas en Ankara habían sido registradas por la policía y que "casi 50 defensores de los derechos de las personas LGBTIQ+ han sido detenidas o están sujetas a procedimientos legales que implican interrogatorios o detenciones" en todo el país. Su web y sus redes sociales también han sido vetadas, ya que, según las autoridades, habrían publicado "contenidos obscenos" que eran accesibles para menores, tal como indica la organización.
Everyone has the right to live free from discrimination, but in Turkiye not all of us can. The authorities have escalated an ongoing crackdown on LGBTI+ people, arresting dozens of people working for LGBTI+ rights and raiding offices. They are also blocking the websites and… pic.twitter.com/mvqyDsFkZe
— Amnesty Türkiye (@aforgutu) September 14, 2026
También se han bloqueado las cuentas de organizaciones como la sección turca de Amnistía Internacional, que había publicado un contundente comunicado contrario a las redadas policiales contra la comunidad y sus activistas, y del diario Evrensel. La justicia turca justifica la medida por la necesidad de garantizar "la protección de la seguridad nacional y el orden público" después de la difusión de "numerosos contenidos obscenos y propaganda LGTBI". El redactor jefe del diario Evrensel, Hakki Ozdal, ha señalado en las redes sociales que la Dirección de Ciberseguridad ha solicitado el bloqueo del medio, y ha avanzado que, si finalmente se aplica la restricción, abrirán nuevos perfiles para continuar informando.
"En nuestros 31 años de trayectoria como diario, nunca hemos cedido ante la presión, impulsados por el apoyo de nuestros lectores para explicar la verdad sobre Turquía. Desde nuestra fundación, hemos enfrentado confiscaciones y cierres. No nos acobardamos cuando nuestro reportero Metin Göktepe fue asesinado por la policía, ni cuando nuestra oficina fue atacada", ha indicado en un comunicado.
Preocupación en la UE
Por su parte, la UE ha expresado este lunes su preocupación por las redadas dirigidas contra la comunidad LGTBIQ+ y ha instado a Ankara a garantizar el respeto a los derechos humanos. "La Comisión está preocupada por las recientes detenciones y los procesos judiciales iniciados contra activistas LGTBI+, asociaciones de derechos humanos y empresas", ha señalado el portavoz de la Comisión Europea, Christian Wigand, antes de añadir que el ejecutivo comunitario está siguiendo "de cerca los acontecimientos". Por su parte, el eurodiputado del PSOE y relator del Parlament Europeu sobre Turquía, Nacho Sánchez Amor, ha descrito "la ola de arrestos y operaciones policiales contra activistas LGTBI" como "una escalada chocante en la represión en Turquía". El político extremeño añade que "esta imposición de una agenda moral es una violación descarada de los derechos fundamentales y de los compromisos internacionales" de Turquía que lleva "al país por un camino oscuro".
The sweeping wave of arrests & raids last night against #LGTBI activists is a shocking escalation in the repression in #Türkiye. This imposition of a moral agenda is a blatant violation of fundamental rights & 🇹🇷's international commitments taking the country down a dark path. https://t.co/Bvw3l4jAzq
— Nacho Sánchez Amor (@NachoSAmor) September 13, 2026
La coalición Red de Solidaridad de Defensores de los Derechos Humanos ha denunciado "una operación a gran escala contra organizaciones LGTBI+ y defensores de derechos humanos", entre los que hay varios activistas de la misma red, en la que participan organizaciones como Amnistía Internacional. Denuncian que "es una operación política destinada a obligar a la sociedad a adoptar un modelo familiar monolítico y a purgar la comunidad LGTBIQ+ y la sociedad civil independiente con el pretexto de proteger a la familia y a los niños".
El partido islamista conservador AKP, que gobierna Turquía desde 2002, facilitó durante su primera década en el poder el desarrollo de ciertas libertades cívicas, incluida una anual marcha del orgullo LGTBIQ+ en Estambul, siempre en un ambiente pacífico y festivo. Pero prohibió tanto esta marcha como otras protestas a partir de 2015 y desde entonces ha intensificado un discurso contra la "amoralidad" y la "obscenidad" de la homosexualidad, reivindicando la necesidad de proteger a la familia. Ya el pasado junio, las autoridades turcas bloquearon cuentas de asociaciones y activistas por los derechos de homosexuales y transexuales y clausuraron uno de los bares de ambiente gay más antiguos de Estambul. Además, se prohibieron las escalas previstas de un crucero con 2.700 pasajeros gais que ya había llegado a Turquía en múltiples otras ocasiones.
