Cargando...

El Kennedy Center de Washington cerrará de manera inmediata después de que su junta directiva aprobara un cierre de dos años para afrontar una reforma valorada en más de 250 millones de dólares. La decisión llega después de que el juez federal Christopher Cooper volviera a impedir que el nombre de Donald Trump aparezca en el edificio. El presidente de Estados Unidos ha advertido que las obras no comenzarán hasta que el tribunal de apelaciones resuelva el conflicto y que, si la decisión le es desfavorable y el Tribunal Supremo no la revoca, la reforma no se hará.

Una disputa que viene de lejos

Trump sustituyó a los miembros de la junta del Kennedy Center al inicio de su segundo mandato, en febrero de 2025, y nombró a aliados que posteriormente lo eligieron presidente del organismo. La junta aprobó incorporar su nombre al del centro y lo instaló en la fachada, pero en mayo Cooper determinó que el organismo no tenía competencias para cambiar el nombre de la institución, una facultad que corresponde al Congreso, y ordenó su retirada.

En agosto, la junta intentó una fórmula diferente: en lugar de modificar oficialmente el nombre, planteó añadir en el exterior un reconocimiento a Trump por la renovación del edificio. Cooper también ha rechazado esta vía. Después de la decisión judicial, Trump afirmó que "la renovación y reconstrucción no pueden comenzar hasta que el Tribunal de Apelaciones del Distrito de Columbia se pronuncie sobre el nombre aprobado por la junta".

Caída de ingresos y programación

El conflicto coincide con un deterioro de la situación económica del centro. La previsión de ingresos para este año ha pasado de los 220 millones de dólares inicialmente previstos a cerca de 120 millones, según los datos recogidos en la información disponible. Los abonos de temporada cayeron un 36% durante el primer año, las donaciones privadas un 25% y la venta de entradas más de un 60%, en un contexto de cancelaciones de espectáculos, boicots de artistas y recortes de plantilla.

La dirección defiende, sin embargo, que la reforma es necesaria por motivos de seguridad. La portavoz Roma Daravi ha calificado las obras de "muy atrasadas y desesperadamente necesarias para proteger la seguridad de los espectadores, artistas y empleados". Trump también ha asegurado que el 4 de septiembre se desprendió una parte del yeso del techo durante una tormenta y afirmó que, si el edificio hubiera estado abierto, podría haber habido víctimas.

El futuro de la reforma, pendiente de los tribunales

La representante demócrata de Ohio Joyce Beatty, antigua miembro de la junta y contraria a los intentos de modificar la fachada, ha acusado a Trump de mantener el Kennedy Center "como rehén" si no puede incorporar su nombre. Mientras tanto, el Departamento de Justicia ha recurrido la decisión judicial y Trump ha pedido que la apelación se tramite con urgencia, de modo que el inicio de las obras queda ahora ligado al desenlace del proceso judicial.