Donald Trump ha encontrado una nueva manera de tensar la relación con Canadá: cambiar el nombre del lago Ontario. El presidente de Estados Unidos ha firmado una orden ejecutiva para que la administración norteamericana deje de llamarlo Lake Ontario y pase a llamarlo "Lake America". La decisión llega en plena guerra comercial entre Washington y Ottawa y abre una nueva disputa alrededor de un nombre que hace más de cuatro siglos que forma parte de la historia de la región.
Trump, sin embargo, parece dispuesto a ir todavía más lejos. Durante la firma de la orden en el Despacho Oval, el presidente ha dejado caer que los cambios de nombres geográficos podrían no acabar con el lago. "Tenemos un golfo y tenemos un lago. Ahora solo nos falta un océano", ha dicho. Y ha añadido: "Quizás tendremos que cambiar el nombre del Atlántico y/o el Pacífico. Quizás cambiemos los dos".
🇺🇸 | Trump: "Tenemos un golfo. Tenemos un lago. Ahora lo que necesitamos es un océano.
— Alerta News 24 (@AlertaNews24) August 27, 2026
Así que tal vez tendremos que cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico." pic.twitter.com/UOiXwAn3ZE
La amenaza —o broma, según cómo se quiera interpretar— recuerda su decisión de cambiar el nombre del golfo de México por el de "Gulf of America" poco después de volver a la Casa Blanca. Una vez más, sin embargo, Trump puede decidir cómo el gobierno de los Estados Unidos llama oficialmente a estos espacios, pero no puede obligar a otros países a aceptar los nuevos nombres.
En el caso del lago Ontario, la cuestión es especialmente delicada porque es un espacio compartido. El lago limita con la provincia canadiense de Ontario y con el estado norteamericano de Nueva York, y sus aguas están reguladas por acuerdos entre los dos países. Por lo tanto, el cambio impulsado por Trump afectará a los mapas, documentos y comunicaciones oficiales del gobierno federal de los Estados Unidos, pero no obliga a Canadá a hacer lo mismo. Y Ottawa ya ha dejado claro que no piensa ceder.
El rechazo frontal de Canadá
"Es el lago Ontario para los canadienses y para el resto del mundo. Ahora y para siempre", ha escrito el primer ministro canadiense, Mark Carney, en las redes sociales. El premier de Ontario, Doug Ford, también ha rechazado frontalmente la iniciativa: "Es Lake Ontario —lago Ontario— para los canadienses y para el resto del mundo. Ahora y para siempre". El primer ministro de Nueva Escocia, Tim Houston, ha sido todavía más directo: "Ahora ya entramos en una tontería considerable. Es Lake Ontario, compañero".
El conflicto por el nombre llega después del fracaso de las negociaciones comerciales entre los dos países. Washington ha impuesto aranceles del 50% a unos 20.000 millones de dólares en productos canadienses, mientras que Canadá ha anunciado medidas de respuesta. En este contexto, el gesto de Trump tiene una carga política evidente y ha sido interpretado como una nueva provocación a su vecino del norte.
El nombre Ontario, además, no es una etiqueta cualquiera. Tiene más de 400 años de historia y proviene del término indígena "Ontari’io", relacionado con la belleza y la grandeza del lago. Carney ha recordado que el nombre es anterior tanto a la fundación de los Estados Unidos como a la Confederación canadiense.
La propuesta también ha generado críticas dentro de los Estados Unidos. La congresista demócrata Debbie Dingell ha calificado la orden de "idiota" y ha anunciado que presentará un proyecto de ley para intentar anularlo. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha avisado que su estado tampoco lo llamará "Lake America". Y desde Wisconsin, el gobernador ha ironizado sobre la situación asegurando que él mismo había rebautizado Lake Michigan como "Lake Wisconsin".