El teniente general Vladímir Alekseyev, subdirector del servicio de inteligencia militar de Rusia (GRU), ha sido hospitalizado este viernes tras resultar herido de bala en un atentado en Moscú. El incidente, confirmado por el Comité de Instrucción de Rusia (CIR), se suma a una serie de ataques contra altos mandos militares rusos desde el inicio de la guerra en Ucrania y alimenta la preocupación por la seguridad interna del aparato de defensa del Kremlin.
Según la portavoz del CIR, Svetlana Petrenko, una persona aún no identificada habría abierto fuego contra el general en un edificio situado en la carretera de Volokolamsk, al noroeste de la capital rusa. Tras efectuar varios disparos, el agresor ha huido del lugar de los hechos. Alekseyev ha sido trasladado de urgencia a un hospital de la ciudad, donde recibe atención médica, aunque las autoridades no han facilitado detalles sobre la gravedad de las heridas.
Investigación en curso
Los investigadores han abierto causas penales por intento de asesinato y tráfico ilegal de armas. Equipos de investigación y criminalística trabajan en la zona, revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad e interrogando a testigos para identificar al autor o los autores del ataque y determinar sus posibles móviles. Por el momento, las autoridades rusas evitan especular públicamente sobre el origen del atentado
Alekseyev es una figura conocida dentro de la estructura militar rusa. Su nombre ganó proyección pública durante la rebelión del grupo de mercenarios Wagner, a mediados de 2023, cuando participó en los intentos de negociación con su líder, Yevgueni Prigozhin, en la ciudad de Rostov del Don. Aquel episodio evidenció tensiones internas dentro del aparato de seguridad ruso, en un contexto ya marcado por la guerra y las luchas de poder.
El atentado contra Alekseyev se inscribe en una secuencia de muertes violentas de mandos militares rusos en los últimos años, muchas de las cuales Moscú atribuye a operaciones de la inteligencia ucraniana. El caso más reciente tuvo lugar en diciembre pasado, cuando el jefe de operaciones del Estado Mayor del Ejército ruso, Fanil Sarvàrov, murió en Moscú a causa de la explosión de un coche bomba.
Un caso que se repite
Anteriormente, otros oficiales de alto rango también perdieron la vida en atentados similares. El teniente general Ígor Kirílov fue asesinado en diciembre de 2024 en una explosión cuando salía de su domicilio, mientras que Iaroslav Moskalik, subjefe del mando de operaciones del Estado Mayor, y Valeri Trankovski, subcomandante de una brigada de la Flota del Mar Negro, murieron en ataques con explosivos en diferentes puntos del país.
Este goteo de ataques pone de relieve la vulnerabilidad creciente de figuras clave del ejército ruso, incluso lejos del frente de guerra. A pesar del fuerte control policial y de seguridad en Moscú, los incidentes refuerzan la percepción de una guerra que también se libra en la retaguardia, con consecuencias políticas y simbólicas de gran alcance para el Kremlin.