Más de 36 horas después del terremoto de magnitud 7,4 que ha golpeado Colombia, los equipos de rescate continúan buscando personas que podrían haber quedado atrapadas bajo los escombros. El paso del tiempo incrementa la dificultad de las operaciones, pero no cierra todavía la puerta a encontrar supervivientes. Las primeras 48 a 72 horas después de un seísmo son consideradas tradicionalmente la "ventana de oro" de los rescates, a pesar de que la ciencia cuestiona que este periodo pueda funcionar como un límite universal.
La razón es sencilla: las posibilidades de supervivencia disminuyen a medida que una persona atrapada consume sus reservas de oxígeno y agua. Pero las condiciones dentro de un edificio derrumbado pueden ser muy diferentes de un caso a otro. Una persona puede quedar protegida en un espacio vacío entre placas de hormigón, con suficiente aire para respirar y, en algunos casos, con acceso a pequeñas cantidades de agua.
La "regla de los cuatro"
Algunos equipos de emergencia utilizan como referencia la denominada "regla de los cuatro": cuatro minutos sin aire, cuatro días sin agua y cuatro semanas sin comida. No es, sin embargo, una ley biológica ni una fórmula capaz de predecir cuánto tiempo puede sobrevivir una persona. La investigación médica ha advertido precisamente contra el uso de plazos rígidos y universales, porque las circunstancias del rescate pueden alterar radicalmente las expectativas.
El estado físico de la persona es otro de los factores determinantes. No es lo mismo estar atrapado con lesiones leves que haber sufrido una hemorragia o daños en órganos internos. También pueden tener menos probabilidades de supervivencia las personas con enfermedades previas, especialmente si necesitan medicación que no pueden tomar o si su situación médica favorece la deshidratación.
Los precedentes recientes explican por qué los equipos mantienen abiertas las operaciones más allá de las primeras 72 horas. Después del terremoto de magnitud 7,8 que afectó a Turquía y Siria en 2023, algunos supervivientes fueron localizados y extraídos de los escombros hasta diez días después del seísmo. Se trata de casos excepcionales, no representativos de la mayoría de los atrapados, pero demuestran que el tiempo transcurrido no es suficiente, por sí solo, para descartar una posibilidad de rescate.
Rescatado ocho días después
Otro caso reciente se produjo en Venezuela, donde un hombre fue rescatado ocho días después de dos grandes terremotos que habían afectado a varias zonas del país. Situaciones como esta obligan a los equipos de emergencia a combinar la eficiencia con la prudencia: seguir buscando mientras existan indicios de supervivientes, pero sin exponer a los propios rescatadores a estructuras que pueden volver a colapsar.
En Colombia, las próximas horas serán decisivas. El reloj juega en contra de los atrapados, sobre todo de quienes no disponen de agua o han sufrido lesiones graves. Pero las 48 o 72 horas no son una fecha de caducidad. Mientras los equipos puedan detectar señales de vida y acceder con seguridad a las estructuras afectadas, la posibilidad de un rescate seguirá abierta.