La Unión Europea ha dado un paso histórico en su política exterior: incluir a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) en la lista de organizaciones terroristas del bloque, en respuesta a la violenta represión de las protestas antigubernamentales en el país y a otras actividades que Bruselas considera alarmantes. Esta decisión ha sido acordada de manera unánime por los 27 Estados miembros y cuenta con el apoyo explícito de España y Francia, entre otros.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, José Manuel Albares, ha reiterado este jueves en Bruselas el apoyo de Madrid para que la UE declarara a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista e impusiera “cualquier otra sanción” pertinente contra el régimen de Teherán. Albares ha calificado la represión de “ciega e indiscriminada”, con detenciones arbitrarias y vulneraciones de derechos fundamentales, especialmente contra mujeres que participan en manifestaciones, y afirmó que no se deben calibrar las posibles consecuencias diplomáticas de esta medida: “La Unión Europea debe usar todos sus instrumentos para detener la represión”.

La presidenta de la diplomacia europea, Kaja Kallas, había reafirmado la intención de la UE de poner a la Guardia Revolucionaria en la lista de terroristas y había anunciado la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los 27 estados miembros de este jueves, 29 de enero, en Bruselas para votar esta designación. Se ha conseguido la unanimidad y la medida se ha aprobado el mismo día, aunque ahora deben completarse los pasos legales formales para su implementación completa.

Además de la Guardia Revolucionaria, la UE está a punto de aprobar nuevas sanciones que podrían incluir prohibiciones de visados y congelación de activos para 21 entidades estatales y altos funcionarios iraníes, incluyendo al actual ministro del Interior. Este paquete busca aumentar la presión económica y política sobre el régimen de Teherán y dar apoyo a los movimientos populares que luchan por más libertades civiles.

España y Francia han emergido como actores clave dentro de la UE. Mientras París había confirmado que apoyará la inclusión del IRGC en la lista terrorista, Madrid ha sido una voz persistente a favor de sanciones más firmes, argumentando que la represión en Irán exige una respuesta europea coordinada. Otros países como Alemania y los Países Bajos también han presionado en esta dirección.

La posición de Irán

Irán, por su parte, había advertido de "consecuencias destructivas" si la UE avanzaba con esta designación, poniendo de relieve la profundidad de la crisis diplomática y los riesgos de tensión bilateral. Sin embargo, desde Bruselas se subraya que la medida tiene tanto un objetivo simbólico como práctico: condenar la represión y limitar la actividad internacional de una institución que, según diversos gobiernos occidentales, tiene un papel central en la exportación de violencia y represión.

El debate europeo sobre esta cuestión se produce en un contexto global de mayor presión internacional sobre Irán, después de que Estados Unidos, Canadá y Australia ya hayan designado a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. La decisión de la UE, si se aprueba este jueves, podría marcar un punto de inflexión en la política exterior europea y enviar una señal contundente sobre la respuesta de Bruselas a las violaciones de los derechos humanos en el internacional.