La central nuclear de Zaporiyia es la mayor central nuclear de Europa y una de las más grandes del mundo. Ubicada en Enerhodar, óblast de Zaporiyia (Ucrania). Se encuentra en la orilla sur del embalse de Kajóvka, en el río Dniéper, cerca de la ciudad de Zaporiyia. Sus reactores entraron en funcionamiento entre 1984 y 1995, y antes del conflicto producían cerca del 20% de la electricidad ucraniana. Desde marzo de 2022, está bajo control ruso tras la invasión de Ucrania, con todos los reactores en parada fría por la falta de agua de refrigeración y por los cortes eléctricos. La central nuclear de Zaporiyia ha sufrido múltiples daños durante la guerra en Ucrania, principalmente a causa de bombardeos, drones y actividad militar, aunque, según el Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), no ha habido fugas radiactivas significativas. Aun así, el organismo ha anunciado un acuerdo de alto el fuego temporal y local en los alrededores de la central nuclear de Zaporiyia, ante los riesgos para la seguridad nuclear. El alto el fuego tiene como objetivo acometer las reparaciones necesarias en la última línea eléctrica de reserva de la instalación nuclear, fuera de servicio por los ataques del pasado 2 de enero. Rusia y Ucrania se culpan mutuamente de los bombardeos contra la infraestructura de apoyo de la central, que se ha quedado hasta en 12 ocasiones sin corriente desde febrero de 2022. Otro alto el fuego temporal negociado por el OIEA el pasado 30 de diciembre ya permitió realizar reparaciones en esta línea.
A diferencia de Chernóbil (que utiliza un reactor RBMK sin contención, una estructura hermética de hormigón armado y acero, como una cúpula reforzada que rodea el núcleo para evitar la liberación masiva de material radiactivo en caso de un accidente grave), Zaporiyia utiliza reactores PWR más seguros, pero se enfrenta a bombardeos, desconexiones y actividad militar cercana, vulnerando los principios de protección nuclear de la ONU y del OIEA. "El OIEA continúa trabajando estrechamente con ambas partes para garantizar la seguridad en la central nuclear de (Zaporiyia) y prevenir un accidente nuclear durante el conflicto. Este alto el fuego temporal, la cámara que negociamos, demuestra el papel indispensable que seguimos desempeñando", ha aseverado el director general del OIEA, Rafael Grossi.
Un equipo del OIEA ha salido de Viena para controlar los trabajos que comenzarán en los próximos días. Los técnicos tratarán de poner en funcionamiento la línea de 330 kilovatios, "dañada y desconectada", y que se una a la línea principal de 750 kilovatios, la única de la que dependía tras los ataques de enero. Ya esta semana, otro equipo de técnicos del organismo ha evaluado las medidas adoptadas por la central para mantener la seguridad en momentos de meteorología adversa y ha confirmado la correcta implementación de las medidas de protección invernal para evitar la congelación del agua en los pozos de agua subterránea. Igualmente, para evitar daños por las temperaturas "gélidas", los responsables de la planta controlarán la temperatura de la calefacción local para garantizar el correcto funcionamiento de los generadores diésel de emergencia, necesarios en caso de otro corte de suministro eléctrico.