Rusia intensifica la guerra de desgaste con una ofensiva a gran escala sobre Ucrania

Rusia ha lanzado durante la madrugada de este martes uno de los ataques aéreos más intensos contra Ucrania de los últimos meses, con el epicentro en la capital, Kyiv. Según las autoridades ucranianas, al menos 13 personas han muerto y más de un centenar han resultado heridas en una ofensiva que ha combinado cientos de drones y decenas de misiles dirigidos contra varios puntos estratégicos del país.

El ejército ucraniano asegura que las fuerzas rusas dispararon 656 drones y 73 misiles durante la noche. Aunque las defensas antiaéreas lograron interceptar la mayoría de los aparatos no tripulados y una parte significativa de los misiles, varios proyectiles impactaron en zonas urbanas densamente pobladas. Entre estos había misiles hipersónicos Zircon, una tecnología avanzada que los expertos consideran especialmente difícil de interceptar.

Ataque masivo

En Kyiv, cuatro personas han perdido la vida y al menos 65 resultaron heridas. Varios edificios residenciales han quedado gravemente dañados, con incendios declarados en viviendas, vehículos calcinados e infraestructuras públicas afectadas. Una de las imágenes más impactantes de la jornada ha sido el derrumbe parcial de un bloque de apartamentos en el distrito de Podil, donde los servicios de emergencia continuaban buscando posibles supervivientes bajo los escombros horas después del ataque.

El alcalde de la capital, Vitali Klichkó, ha calificado la ofensiva de "masivo ataque enemigo" y ha advertido que las tareas de rescate podrían alargarse durante días. También se registraron daños en una clínica médica y en una guardería, lo que pone de manifiesto el impacto de la guerra sobre las infraestructuras civiles.

Más allá de la capital, la ciudad de Dnipró registró nueve víctimas mortales y 35 heridos, mientras que en Járkov al menos 14 personas resultaron heridas, incluido un menor. Otras regiones como Zaporiyia y Poltava también fueron objetivo de los bombardeos.

Creciente tensión entre Putin y Zelenski

El ataque llega en un momento de creciente tensión entre Moscú y Kyiv. Durante las últimas semanas, Rusia había advertido que incrementaría sus bombardeos contra instalaciones militares ucranianas, mientras que Ucrania ha intensificado sus operaciones contra infraestructuras energéticas rusas. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había alertado el lunes de la posibilidad de una ofensiva de gran magnitud después de varios indicios de actividad militar rusa.

El Ministerio de Defensa ruso ha justificado la operación como una respuesta a supuestos "actos terroristas" atribuidos al gobierno ucraniano. Moscú sostiene que los objetivos eran instalaciones militares, energéticas y logísticas, a pesar de que los daños registrados en edificios residenciales y equipamientos civiles han vuelto a alimentar las denuncias internacionales sobre el impacto de la guerra en la población.

Más de dos años después del inicio de la invasión a gran escala, este nuevo ataque evidencia que el conflicto sigue entrando en una fase de intensificación. El uso combinado de drones, misiles de crucero y armamento hipersónico confirma la apuesta rusa por saturar las defensas ucranianas, mientras Kyiv reclama más sistemas de protección antiaérea a sus aliados occidentales ante una guerra que sigue sin perspectivas inmediatas de resolución.