Rusia ha atacado con misiles balísticos dos centrales termoeléctricas ucranianas en menos de tres días, a pesar del anuncio de una tregua energética hecho por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El último bombardeo, la noche del martes, ha golpeado una instalación clave de Kyiv y un edificio residencial, con al menos dos muertos y 21 heridos, según las autoridades ucranianas citadas por Reuters. El presidente Volodímir Zelenski ha denunciado, además, que Ucrania no recibió avisos previos de sus aliados sobre el lanzamiento de los proyectiles.
¿Hay tregua o no?
La ofensiva se ha producido después de que Trump anunciara el domingo que Rusia y Ucrania habían acordado un alto el fuego inmediato sobre las infraestructuras energéticas. Sin embargo, ni Moscú ni Kyiv habían confirmado formalmente la existencia de un pacto bilateral. Zelenski aseguró que su gobierno estaba dispuesto a respetar una tregua de este tipo, siempre que fuera recíproca, pero advirtió que Rusia seguía atacando instalaciones ucranianas.
El primer ataque destacado tuvo lugar el sábado en Járkov, donde los misiles rusos golpearon la central termoeléctrica CHP-5. El ministro de Exteriores ucraniano, Andrí Síbiga, calificó el ataque de violación inmediata de la tregua anunciada por Trump. Dos días después, Rusia volvió a golpear el sector energético, esta vez en Kyiv, donde resultó afectada la central termoeléctrica CHP-4, una de las principales de la capital, según el presidente ucraniano y el medio local Ukrainska Pravda.
Zelenski también ha denunciado la falta de información anticipada sobre los lanzamientos. "Una vez más, no ha habido ningún aviso previo de nuestros socios", ha escrito en Telegram después del ataque del martes. Según el presidente, los sistemas ucranianos solo detectaron los misiles cuando ya se acercaban a la capital. Los avisos de los aliados son especialmente importantes para activar las alarmas, proteger a la población y preparar las defensas antiaéreas ante proyectiles balísticos, que dejan poco margen de reacción.
La denuncia llega en plena tensión entre Kyiv y Washington. Trump ha negado que Estados Unidos haya interrumpido el intercambio de inteligencia con Ucrania y ha afirmado que su gobierno sigue ayudando al país. Al mismo tiempo, la Casa Blanca ha presionado a Zelenski para que detenga los ataques ucranianos contra las refinerías rusas. El presidente estadounidense también ha defendido la autorización para facilitar las exportaciones de diésel ruso, una decisión que Kyiv considera beneficiosa para la economía de guerra de Moscú.
Ucrania: nuevos bombardeos a las puertas del invierno
La campaña rusa contra las infraestructuras energéticas preocupa especialmente a Ucrania a las puertas del invierno. Los ataques pueden dejar poblaciones enteras sin electricidad, calefacción ni agua, y obligan a las autoridades a reparar instalaciones esenciales mientras intentan reforzar la defensa aérea. Kyiv ha reclamado a sus aliados más sistemas antiaéreos, especialmente Patriot, imprescindibles para interceptar misiles balísticos.
Zelenski ha reiterado que Ucrania está dispuesta a detener los ataques contra las infraestructuras energéticas rusas si Moscú hace lo mismo. Mientras tanto, los bombardeos mantienen en duda la tregua anunciada por Trump y evidencian la dificultad de conseguir un compromiso efectivo entre los dos países en guerra.
