El presidente francés, Emmanuel Macron, ha captado la atención en el Foro Económico Mundial de Davos no solo por los contenidos de su discurso, sino también por un detalle físico que ha marcado su aparición: un enrojecimiento visible en el ojo derecho, consecuencia de un pequeño derrame ocular, que le ha llevado a usar gafas de sol tipo aviador. Aunque el problema era médico y completamente inofensivo, la imagen adquirió una dimensión simbólica en un momento de creciente tensión geopolítica y se convirtió en un elemento comentado tanto en entornos formales como informales.
Desde la semana pasada, Macron ha tenido que usar gafas de sol por indicación médica en diversas actividades, que incluyeron su visita a la base aérea de Istres, en el sur de Francia, y diferentes encuentros en el palacio del Elíseo. En su intervención en Davos, el presidente llevó la misma protección ocular, consolidando la imagen de un líder resiliente en tiempos difíciles. Según fuentes cercanas, las gafas responden a una fotosensibilidad temporal mientras el problema ocular menor se resuelve.
Macron no eludió el tema en su discurso. Con ironía, reconoció el aspecto de su ojo y buscó darle un significado simbólico: “Por favor, disculpen la apariencia de mi ojo. Es algo sin importancia”, afirmaba. Y añadía: “Solo hay que ver una referencia involuntaria al 'ojo del tigre'... Para quien la capte, es una señal de determinación”. Con estas palabras, el presidente francés hacía alusión tanto a la canción popular de Survivor como a la idea de perseverancia y firmeza, evocando también figuras históricas como Georges Clemenceau, un referente de la determinación francesa durante la Primera Guerra Mundial.
Los temas de Macron
No obstante, la ligereza del tono no disminuyó la gravedad de los temas tratados. Macron alertó de que el panorama global está entrando en una fase crítica, marcada por la erosión del derecho internacional y el predominio de la “ley del más fuerte”. Sin mencionar directamente a Donald Trump, respondió a las amenazas comerciales y geopolíticas procedentes de Estados Unidos, denunciando una competencia que busca “subordinar Europa” mediante aranceles punitivos, presiones sobre territorios estratégicos como Groenlandia y acuerdos comerciales “inaceptables”.
El presidente francés instó a la Unión Europea a actuar con firmeza, utilizando todas las herramientas disponibles para proteger los intereses económicos y de seguridad del bloque ante una situación de creciente volatilidad. Macron subrayó que Europa debe prepararse para defenderse y consolidar su capacidad de decisión frente a presiones externas que amenazan su soberanía.
Durante su discurso de Fin de Año a las fuerzas armadas, Macron también abordó las prioridades militares de Francia para 2026. Entre los desafíos mencionados se encuentran el proceso de rearmar al ejército francés, el apoyo continuo a Ucrania y la decisión de enviar tropas a Groenlandia como muestra de apoyo a Dinamarca ante posibles presiones internacionales. Este gesto se enmarca en un refuerzo de la presencia europea en regiones estratégicas y en una declaración de firmeza política y militar ante la incertidumbre global.
Con esta combinación de simbología personal y mensaje institucional, Macron busca proyectar una imagen de liderazgo determinado, capaz de hacer frente a amenazas externas mientras transmite confianza dentro y fuera de Francia. Su presencia en Davos, por lo tanto, ha tenido un doble efecto: demostrar resistencia física y política ante los retos de un mundo en transformación.