La publicación masiva de los llamados “papeles de Epstein” ha provocado una sacudida que ya no se limita a los Estados Unidos. La liberación, por parte del Departamento de Justicia norteamericano, de más de tres millones de páginas del caso Jeffrey Epstein –incluyendo correos electrónicos, imágenes y registros de viajes– ha puesto bajo el foco a miembros de casas reales, exministros y figuras influyentes de diversos países europeos, reabriendo un debate incómodo sobre poder, impunidad y silencios sostenidos durante años.
Uno de los nombres que ha generado más impacto institucional es el de la princesa heredera de Noruega, Mette-Marit. Los documentos confirman que en 2013 ella y una amiga pasaron varios días en una de las residencias de Epstein en Florida y que mantuvieron contacto posterior. Aunque no existe ninguna acusación penal contra la princesa, ella misma ha reconocido públicamente un error de criterio y ha pedido disculpas por no haber investigado mejor los antecedentes del magnate.
Más profundo es el golpe para la monarquía británica, ya gravemente afectada por el caso del expríncipe Andrés. Las nuevas revelaciones refuerzan la imagen de una relación estrecha y prolongada con Epstein, con acusaciones de haber facilitado encuentros sexuales con mujeres jóvenes. Virginia Giuffre, una de las principales denunciantes, afirmó que fue obligada a mantener relaciones con Andrés, una acusación que él siempre ha negado. Su exmujer, Sarah Ferguson, también aparece en los archivos por mensajes de tono íntimo y una relación personal sostenida con el financiero.
El escándalo también ha tenido consecuencias políticas. En el Reino Unido, el exministro laborista Peter Mandelson ha renunciado a su escaño vitalicio en la Cámara de los Lores después de hacerse público que mantenía una relación cercana con Epstein y que le llegó a facilitar documentos sensibles del gobierno británico. La policía metropolitana de Londres ha abierto una investigación sobre su conducta, convirtiéndolo en el cargo político de más rango salpicado hasta ahora
Otros países europeos afectados por el caso Epstein
En la Europa del Este, el caso ha tenido un impacto inmediato. En Eslovaquia, el exministro de Asuntos Exteriores Miroslav Lajcak ha dimitido como asesor de seguridad del primer ministro después de admitir contactos con Epstein, a pesar de negar cualquier implicación delictiva. Los documentos revelan una comunicación intensa y comentarios de carácter machista que han provocado una fuerte polémica interna
En Francia, el exministro socialista Jack Lang ha reconocido una relación prolongada con Epstein, incluyendo negocios, pero descarta dimitir como presidente del Instituto del Mundo Árabe de París y asegura que no se benefició personalmente de los fondos del magnate. Otros nombres franceses aparecen de manera tangencial en los archivos, citados en conversaciones de terceros, sin pruebas de contacto directo.
En el caso español, los papeles hacen referencia a pagos y envíos vinculados al expresidente José María Aznar, así como a una relación estrecha entre Epstein y la economista Astrid Gil-Casares. También sale a la luz la figura de un intermediario establecido en Barcelona que habría facilitado mujeres jóvenes al financiero en diversos países
Aunque la aparición de un nombre en los archivos no implica necesariamente ningún delito, el alcance de las revelaciones vuelve a poner en cuestión cómo Epstein pudo tejer durante años una red de relaciones con figuras clave del poder político, económico y social europeo sin que saltaran las alarmas. La publicación de los documentos no cierra el caso: lo reactiva.