Las declaraciones de Donald Trump contra el Gobierno y Pedro Sánchez por su posición en la guerra en Irán y su negativa a incrementar el presupuesto en defensa hasta un 5% tuvieron dos personajes secundarios. El primero, su secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien ha asumido el encargo de Trump de cortar cualquier relación comercial con el Estado y que ha defendido la posición de su presidente. El otro es el canciller alemán, Friedrich Merz, que escuchó de cerca las palabras del presidente: estaba sentado a su lado durante sus declaraciones con la prensa, ya que se acababan de reunir en el Despacho Oval. Así, mientras Trump se quejaba de la posición española y reprochaba que no hubieran incrementado su presupuesto en defensa, él lo escuchaba en silencio, un poco incómodo, moviéndose en la silla o recolocándose la corbata. En el momento en que Trump bromeó con el hecho de que España "ni siquiera" dedica el 2% del gasto a defensa, el alemán incluso ríe por lo bajo y en ningún momento lo interrumpe ni lo corrige. También arremetió contra la gestión del conflicto por parte del Reino Unido. 

Con todo, cuando salió de la oficina más famosa del mundo, el dirigente europeo quiso precisar ante los periodistas de su país, que seguían con atención la visita a la Casa Blanca, que, una vez terminadas las declaraciones de Trump ante la prensa, mantuvieron lo que ha descrito como una "conversación personal", ya que, aseguró Merz, no quería "profundizar en la discusión públicamente, ni, quizás, tampoco intensificarla". Según el canciller, le dijo: "En primer lugar, España es miembro de la Unión Europea y, como tal, solo negociamos un acuerdo aduanero con los Estados Unidos conjuntamente, o no negociamos nada. No hay manera de tratar a España injustamente. En todo caso, todos llegaremos a un acuerdo común, incluida España". Trump no solo dijo que no quería saber nada de España, sino que también puso sobre la mesa aranceles e, incluso, embargos. 

"España es el único país que no está dispuesto a ello" 

Durante el encuentro con periodistas, la posición de Merz fue significativamente diferente de la que después trasladó a los enviados alemanes. Además de escuchar atentamente a Trump, durante los pocos minutos que intervino, aseguró que "España es el único país que no está dispuesto" a incrementar su gasto en defensa, tal como había exigido el presidente estadounidense, que en el pasado había planteado la expulsión del Estado español de la OTAN por este mismo motivo. Merz añadió que estaba intentando convencer personalmente al Gobierno de la necesidad de aumentar el presupuesto hasta la cifra exigida por Trump.