Lula y Flávio Bolsonaro se disputan un Brasil todavía dividido

Días movidos en Brasil. El país vuelve este domingo a las urnas para decidir quién ocupará el Palácio do Planalto durante los próximos cuatro años. Y, cuatro años después de la batalla entre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro, el país se encuentra de nuevo ante un duelo entre los dos grandes espacios políticos que han dominado la política brasileña. Esta vez, sin embargo, el rival de Lula no es el expresidente, sino su hijo Flávio Bolsonaro.

¿Qué dicen las encuestas?

Las encuestas dibujan una carrera muy ajustada. El último Datafolha, publicado por el diario brasileño Folha de S.Paulo, da a Lula el 42% de las intenciones de voto en primera vuelta, frente al 38% de Flávio Bolsonaro. En un hipotético segundo turno, el mismo sondeo sitúa a Lula en el 48% y a Flávio en el 45%, con un margen de error de dos puntos. Otro sondeo publicado por CNN Brasil, el Real Time Big Data, sitúa a Flávio ligeramente por delante de Lula en un eventual segundo turno, con un 46% frente a un 45%. Los resultados, pues, se prevén muy inciertos con una recta final intensa.

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Lula en campaña / EFE

Lula vs. Bolsonaro: ¿qué defienden?

Para Lula, la campaña pasa sobre todo por defender su gestión y hablar de la economía cotidiana. El presidente busca retener especialmente al electorado de rentas más bajas y presenta medidas como el aumento del Bolsa Família —principal programa de ayudas sociales— como prueba de los efectos de su gobierno. También intenta reforzar su relación con el electorado católico, mientras Flávio ha consolidado buena parte de su apoyo entre los evangélicos, según datos de Datafolha publicado por Folha.

Por otro lado, Flávio ha convertido la seguridad en una de las banderas de su campaña. Según el mismo diario, propone medidas mucho más duras contra el crimen organizado, incluyendo modificaciones del régimen penal y una respuesta más contundente contra las grandes facciones criminales. El candidato del Partido Liberal también quiere reducir el gasto público y recortar ministerios. En paralelo, ha hecho de la confrontación con el poder judicial otro de los ejes de su candidatura.

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Flávio Bolsonaro / EFE

El papel de la religión

La religión puede acabar siendo uno de los factores decisivos de la primera vuelta porque católicos y evangélicos representan dos bloques electorales con sensibilidades políticas diferentes. Los evangélicos, que ya son cerca de un tercio de la población, han ganado peso político en las últimas décadas y tienden a dar más apoyo a la derecha, especialmente en cuestiones como la familia, el aborto, la seguridad o la relación entre religión y política. Los católicos, todavía mayoritarios, presentan un voto más diverso y Lula conserva más apoyo. Los resultados pueden ser tan ajustados, que los candidatos están intentando movilizar el electorado con cualquier punto.

La sombra de Jair Bolsonaro en las elecciones

En campaña no ha quedado fuera la figura del padre de uno de los candidatos: Jair Bolsonaro continúa bajo arresto domiciliario —condenado a 27 años por el intento de golpe de Estado de 2022—, pero su sombra es omnipresente en la campaña. Flávio aprovechará la imagen de su padre tanto como pueda. La intención es aglutinar y recuperar sus votos. La conexión con Donald Trump también es importante: Flávio fue recibido por el presidente estadounidense en la Casa Blanca y mantiene una relación estrecha con su entorno —un poco como lo hacía su padre—.

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Carteles de campaña / EFE

Las escenas que ha dejado la campaña

Dejando de lado las promesas electorales, la campaña ha dejado, además, algunas escenas poco habituales y casi anecdóticas. El debate final de TV Globo se tuvo que cancelar esta semana después de que ni Lula ni Flávio asistieran. Según la agencia AP, es la primera vez en dos décadas que los dos principales candidatos rechazan participar en el último debate televisado antes de la primera vuelta. Lula ya había anunciado que no iría y, en lugar del debate, participó en una entrevista en el podcast Flow. Flávio, que inicialmente sí que tenía que participar, acabó retirándose después de que el Tribunal Superior Electoral prohibiera a Globo mostrar el atril vacío de Lula y el Supremo ordenara incluir a otro candidato. Ante estas decisiones, la cadena acabó cancelando el debate.

La cancelación del debate, sin embargo, no ha sido la única polémica. Y es que en esta campaña también ha habido espacio para una guerra cultural. Flávio se ha visto envuelto en una ola de desinformación sobre Nossa Senhora Aparecida, patrona de Brasil. Circuló por redes que, si llegaba a la presidencia, le retiraría este título. El candidato lo negó, pero la polémica ya estaba servida y se generaron hasta un millón de comentarios en las redes, según recoge la CNN Brasil. 

Con este panorama, queda patente que la sociedad llega a las elecciones bastante dividida y después de una campaña en la que la economía, la seguridad, la religión y el papel de los tribunales se mezclan constantemente. Este domingo, Brasil decide si da continuidad a Lula o busca confiar en Bolsonaro —de nuevo—. Si no se resuelve este fin de semana, la batalla podría alargarse hasta el 25 de octubre.