El próximo 4 de octubre hay elecciones en Brasil, y eso Trump lo tiene muy presente. Su 'presencia' en el país no se ha hecho esperar. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha acusado a su homólogo estadounidense, Donald Trump, de intentar intervenir en las elecciones presidenciales brasileñas para favorecer al candidato de extrema derecha Flávio Bolsonaro —hijo de Jair Bolsonaro, presidente entre 2019 y 2022 y que actualmente cumple una condena de prisión domiciliaria— y conseguir acceso a los recursos naturales del país. La acusación forma parte de una nueva campaña publicitaria del Partido de los Trabajadores (PT), difundida esta semana en televisión.
En un anuncio de un minuto, la campaña de Lula asegura que Trump quiere "colonizar" Brasil y apropiarse de sus riquezas. El vídeo presenta a Flávio Bolsonaro como el candidato del actual presidente de Estados Unidos y sostiene que los intereses de Washington implican influir en el resultado electoral.
Lula también ha cargado contra Bolsonaro a través de las redes sociales. El presidente brasileño ha afirmado que su rival quiere poner los recursos naturales del país en manos de Estados Unidos y ha advertido que, si esto dependiera de él, Brasil podría volver a ser una colonia.
Lula y Bolsonaro Jr., muy empatados
Las acusaciones llegan a poco más de una semana de la primera vuelta de las elecciones, prevista para el 4 de octubre. Lula y Flávio Bolsonaro llegan a la recta final de la campaña muy igualados en los sondeos. Si ningún candidato supera el 50% de los votos, los dos más votados se disputarán la presidencia en una segunda vuelta el 25 de octubre.
En las últimas semanas han aumentado las preocupaciones sobre una posible injerencia de Estados Unidos en el proceso electoral brasileño. Entre las medidas cuestionadas se encuentran la presión diplomática y económica ejercida por Washington y los aranceles del 25% aplicados a las importaciones brasileñas.
Lula expone sus miedos en la Asamblea de la ONU
Lula ya había criticado estas presiones durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada esta semana en Nueva York. Sin citar directamente a Estados Unidos, defendió que ningún actor extranjero debe interferir en la voluntad de los brasileños y remarcó que la democracia del país corresponde a sus ciudadanos.
Las acusaciones también han provocado reacciones dentro de Estados Unidos. Varios congresistas demócratas han enviado una carta al secretario de Estado, Marco Rubio, en la que denuncian una supuesta campaña de interferencia de la administración Trump. Los legisladores consideran que las medidas adoptadas por Washington pueden afectar a las instituciones democráticas brasileñas y la confianza en el sistema electoral.
Las pruebas de Lula
La campaña de Lula ha citado varios episodios para reforzar sus acusaciones. Entre estos hay informaciones sobre una posible intervención de grandes empresas tecnológicas y un documento confidencial de la inteligencia brasileña que advertiría de un nivel "crítico" de riesgo de injerencia estadounidense.
Por ahora, sin embargo, el gobierno de Estados Unidos rechaza las acusaciones. El Departamento de Estado ha calificado de falsa cualquier insinuación de que Washington esté intentando perjudicar las elecciones brasileñas. La tensión entre los dos países, sin embargo, sigue aumentando.