Irán ha contradicho este martes las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que el lunes aseguró que la guerra estaba “casi terminada”. La Guardia Revolucionaria iraní ha respondido con contundencia y ha advertido que será Teherán quien decidirá cuándo terminará el conflicto, mientras los combates entran en su undécimo día y continúan extendiéndose por varios puntos de Oriente Medio.

Un portavoz del cuerpo militar ideológico del régimen de los ayatolás rechazó las palabras del presidente estadounidense y las calificó de “tonterías”. Según afirmó, Irán no permitirá que pase “ni una gota de petróleo” por el crucial estrecho de Ormuz mientras continúen los ataques de Estados Unidos e Israel contra el país. Esta vía marítima es una de las principales rutas energéticas del mundo, y por ella circula aproximadamente una quinta parte del petróleo global.

Las declaraciones llegan en un momento de escalada militar en la región. En el undécimo día de guerra, varios países del golfo Pérsico han informado de nuevos bombardeos e incidentes. Los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Baréin y Arabia Saudita han denunciado ataques y explosiones en sus territorios, mientras Israel ha intensificado las operaciones militares con nuevos bombardeos sobre Teherán y otros puntos de Irán, así como sobre objetivos en el Líbano.

Tensión en los países de la región

La tensión también se ha extendido a otros países de la región. En Turquía, la OTAN ha reforzado las defensas aéreas con el despliegue de una batería de misiles Patriot procedente de Alemania después de que, durante la última semana, dos misiles iraníes hayan sido interceptados sobre territorio turco.

En paralelo, el gobierno iraní insiste en que no busca ampliar el conflicto, pero defiende que está respondiendo a una guerra que le ha sido impuesta. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró en una entrevista con la cadena pública estadounidense PBS que Estados Unidos e Israel pensaron que podrían provocar un cambio de régimen en Irán en pocos días, pero que este objetivo ha fracasado.

“Creían que en dos o tres días conseguirían una victoria rápida y un cambio de régimen, pero después de diez días no lo han conseguido y ahora están sin objetivo”, afirmó el ministro. Araghchi también negó que Irán sea responsable de las tensiones en los mercados energéticos o del bloqueo del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.

Según el jefe de la diplomacia iraní, la inestabilidad en la región es consecuencia directa de los ataques israelíes y estadounidenses. “La producción y el transporte de petróleo se han visto afectados porque los bombardeos han convertido la región en un lugar inseguro”, aseguró.

Europa también detecta tensiones diplomáticas

Mientras tanto, las tensiones diplomáticas también han llegado a Europa. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, acusó a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de “hipocresía” después de un discurso en el que afirmaba que el viejo orden mundial ha llegado a su fin.

En un mensaje publicado en las redes sociales, Baqaei criticó lo que considera el silencio europeo ante el conflicto y acusó a Bruselas de encubrir los “crímenes de agresión y de guerra” de Estados Unidos e Israel contra Irán. “El silencio ante la ilegalidad y las atrocidades es complicidad”, afirmó.

Las palabras del portavoz iraní llegan en un momento de división dentro de la misma Unión Europea sobre cómo interpretar la actual crisis internacional. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, han defendido la necesidad de preservar el orden internacional basado en normas, en contraste con la visión más pesimista expresada por Von der Leyen.

Con los combates todavía en marcha y con nuevas amenazas sobre el suministro energético mundial, el conflicto continúa escalando mientras las grandes potencias discrepan sobre cómo y cuándo podría llegar el final de la guerra. Según ha advertido Teherán, esta decisión no dependerá de Washington, sino de la evolución del campo de batalla.