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El régimen iraní ha aprovechado la contundente victoria de los demócratas en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos para asegurar que los votantes norteamericanos han rechazado la guerra con Irán. El presidente del Parlamento iraní y principal negociador de Teherán, Mohamad Baqer Qalibaf, ha afirmado que los resultados electorales representan un mensaje directo contra la política militar de Donald Trump, después de que los republicanos hayan perdido el control de las dos cámaras del Congreso.

"Sea por conciencia o por el coste de la vida, los norteamericanos han dicho no a la guerra y nosotros apoyamos este mensaje", ha escrito Qalibaf en la red social X. El dirigente iraní también ha advertido a Washington que, si la Casa Blanca "traiciona la voluntad de su pueblo" para servir a sus aliados internacionales, deberá afrontar consecuencias. "Descubrirá que nuestro no viene acompañado de una pesadilla", ha añadido. Las declaraciones constituyen una de las primeras reacciones de las autoridades iraníes a los resultados electorales y llegan después de que Teherán hubiera insistido en que los comicios norteamericanos no condicionarían su política exterior. El viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Garibabadi, había asegurado que Irán no espera las elecciones de otros países para tomar decisiones sobre sus intereses y su seguridad nacional.

La guerra pasa factura a Trump

El conflicto con Irán se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza electorales de Trump. La intervención militar, iniciada en febrero con los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, ha contribuido a disparar los precios de la energía y ha alimentado el malestar económico entre los norteamericanos. Los demócratas han aprovechado este descontento durante la campaña para cuestionar la política exterior del presidente y denunciar sus consecuencias sobre el coste de la vida.

El mismo Trump ha reconocido que la guerra ha influido en la derrota republicana. En declaraciones a Fox News y al Wall Street Journal, el presidente ha admitido que el conflicto ha sido "una parte" del resultado electoral, a pesar de defender la decisión de haberlo iniciado y asegurar que volvería a actuar de la misma manera. La tensión entre Washington y Teherán, además, continúa lejos de resolverse. Un día después de los comicios, Trump ha confirmado nuevos ataques contra la isla iraní de Qeshm, al sur del país, los primeros anunciados por Estados Unidos en casi dos meses. El mandatario ha calificado la operación de "menor" y ha asegurado que el objetivo era una instalación de defensa antiaérea.

Teherán aprovecha la debilidad política de Trump

La reacción iraní llega en un momento de vulnerabilidad política para el presidente estadounidense. La nueva mayoría demócrata en el Congreso podrá fiscalizar las decisiones de la Administración, abrir investigaciones sobre la gestión de la guerra y condicionar la aprobación de recursos económicos para mantener la operación militar. Aun así, el resultado electoral no implica automáticamente un cambio en la política exterior de Washington ni garantiza que Trump detenga las hostilidades. Para Teherán, la derrota republicana ofrece una oportunidad para presentar el conflicto como un coste político que la sociedad estadounidense ya no está dispuesta a asumir. La declaración de Qalibaf busca reforzar esta lectura y trasladar a la Casa Blanca que la continuidad de la guerra puede tener consecuencias tanto dentro como fuera de Estados Unidos.