En medio de la tensión con Estados Unidos, y justo cuando expiraba el alto el fuego de dos semanas de Donald Trump, miles de iraníes se concentraron en la plaza Enghelab (la plaza de la Revolución), en el centro de Teherán, en una manifestación a favor del régimen donde, según los medios iraníes, se exhibió un misil balístico de medio alcance. En las impactantes imágenes que se han hecho públicas, se puede ver el camión llevando el misil entre la multitud, y en otros videos compartidos, a un grupo de personas rezando delante del misil alzado en vertical encima del camión. El texto que acompaña el video de las imágenes compartidas por la agencia de noticias iraniana Far dice: “Plegaria de súplica de la gente de Teherán, junto al misil presente en la plaza de la Revolución”. Se trata de un misil balístico Khorramshahr-4, considerado uno de los más avanzados y potentes del arsenal iraní, con un alcance declarado de unos 2.000 kilómetros. Según fuentes iraníes, estos misiles pueden llevar ojivas de hasta 1.500 kg, una capacidad que les da un gran potencial destructivo y les permite alcanzar objetivos estratégicos a cientos o miles de kilómetros, incluyendo territorios como Israel u otros países del entorno regional. Los medios estatales también mostraron cohetes iraníes en manifestaciones celebradas en otras ciudades del país este martes, en conmemoración de la fundación del cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, que se creó oficialmente el 22 de abril de 1979, después de la Revolución Islámica (CGRI), por orden del ayatolá Ruhollah Jomeini. 

Retroceso de EE. UU. y escepticismo iraní

Irán ha desafiado las amenazas y los ultimátums de Trump, que a lo largo de dos semanas ha estado esperando que el régimen iraní diera algún signo de debilidad. A pesar de que el presidente estadounidense se ha estado jactando de que era Irán quien quería un acuerdo de paz, y que si no se conseguía volvería a “lanzar bombas”, la realidad es que el régimen persa no se ha movido de su posición y respondió que no participaría en negociaciones “bajo la sombra de la amenaza”. Finalmente, ha sido Trump quien ha vuelto a recular en su ultimátum y ha alargado el alto el fuego que expiraba esta madrugada de manera indefinida hasta que Teherán presente una propuesta unificada y finalicen las negociaciones, alegando que “el gobierno de Irán se encuentra gravemente dividido”. Teherán ha acogido con escepticismo y frialdad la decisión de Trump. “La extensión del alto el fuego de Trump no significa nada”, ha dicho Mehdi Mohammadi, asesor del presidente del Parlamento iraní, Ghalibaf, que encabezó la delegación negociadora iraní. “La parte perdedora no puede dictar condiciones. La continuación del asedio no es diferente del bombardeo y debe ser respondida con una respuesta militar”, ha asegurado, en respuesta a la decisión de Trump de mantener bloqueado el estrecho de Ormuz para los barcos que quieren salir de los puertos iraníes.

Las CGRI, en plena alerta

Mientras el gobierno se muestra firme, la Guardia Revolucionaria (CGRI) ha subido el tono bélico y ha advertido que se encuentra en el máximo nivel de preparación y determinación para continuar el combate contra los enemigos. En un comunicado, el CGRI ha afirmado que se encontraba “en plena alerta” y que “asestará golpes devastadores e inimaginables a los activos que el enemigo aún mantiene en la región”, según la cadena estatal iraní Press TV. Este miércoles, coincidiendo con el 47.º aniversario de su fundación, ha asegurado que “estamos preparados para una confrontación decisiva e inmediata ante cualquier amenaza o repetición de agresiones”, y ha asegurado que no permitirán nuevamente “ningún tipo de demostración de fuerza por parte del enemigo”.

La Guardia Revolucionaria sostiene que sus ataques han causado daños graves y un colapso significativo en gran parte de la infraestructura militar de Estados Unidos e Israel en la región. Según el comunicado, un sistema de operaciones combinadas, formado por un centenar de oleadas de misiles y drones, paralizó y dejó sin capacidad de respuesta el aparato militar enemigo, además de provocar daños devastadores en sus infraestructuras. También afirmó que los ataques con misiles contra centros estratégicos generaron un “vacío informativo” en las filas del adversario en el campo de batalla, hecho que les habría llevado a “recurrir a la petición de un alto el fuego”.