Las guerras, en pleno siglo XXI, no solo se entrega en el campo de batalla entre trincheras. La digitalización de la vida cotidiana y las comunicaciones han creado un nuevo terreno de juego para los países: la desinformación. Uno de los estados que más provecho busca sacar de esta herramienta digital es Rusia. El país, feudo de algunos de los grupos de hackers más destacados del mundo, también ha sabido impulsar nuevas estrategias durante la guerra con Ucrania, como grandes campañas de desinformación llevada a cabo por Rusia como la que Francia ha denunciado este martes.
Desde París afirman que Rusia llevó a cabo, durante un año aproximadamente, una campaña de desinformación de gran alcance que consistía sobre todo en la "creación de páginas web falsas que suplantan la identidad de medios de comunicación nacionales y sitios web gubernamentales, así como en la creación de cuentas falsas en redes sociales", según señaló en un comunicado la ministra de Exteriores francesa, Catherine Colonna. En estas páginas falsas, que visualmente eran exactamente iguales que las oficiales, ya fueran webs del gobierno o medios de comunicación, pero en ellas se difundían mensajes y noticias falsas en relación con la guerra de Ucrania. Un ejemplo, en un medio (falso) se informó de que Francia empezaría a cobrar 1,5 euros por cada transacción monetaria para "ayudar a Ucrania". Una "fake new" que mucha gente creyó que era cierta.
Para detectar estas actividades fraudulentas, el estado francés utilizó el servicio estatal de vigilancia Viginum, encargado de controlar posibles injerencias digitales en Francia. "Las investigaciones llevadas a cabo por Viginum revelaron numerosos elementos que ponían de manifiesto la implicación de personas rusas o de habla rusa y de varias empresas rusas en la producción y realización de la campaña", indicó a la ministra en el comunicado. Adicionalmente, las autoridades francesas constataron que varias "entidades estatales o afiliadas al estado ruso" habían participado en la difusión "de determinados contenidos producidos en el marco" de esta campaña de desinformación, incluidas embajadas y centros culturales rusos.
Desde París afirman que esta es "una ilustración más de la estrategia de guerra híbrida que Rusia está aplicando para socavar las condiciones de un debate democrático pacífico" y, en consecuencia, las "instituciones democráticas". El Gobierno de Emmanuel Macron condenó los hechos, "indignos de un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas", y aseguró que "ninguna tentativa de manipulación" desviará el apoyo de Francia a Ucrania.
Según informa Politico, la campaña de desinformación recibió el nombre de Reliable Recent News, por una página web prorrusa que lleva este mismo nombre. Es la segunda oleada de la llamada operación Doppelganger que estuvo descubierta el año pasado por la ONG EU DisinfoLab y Meta, según informó AFP, añadiendo que los medios de comunicación alemanes como FAZ, Der Spiegel y Bild también fueron objetivos de esta trama. A pesar del cierre de los medios Russia Today (RT) y Sputnik apoyados por el Kremlin, la desinformación rusa sigue extendiéndose por países de la UE. A principios de este mes, la presidenta eslovaca Zuzana Caputová afirmó que las narrativas rusas se están abriendo paso en su país.
Las principales narrativas impulsadas por la campaña de desinformación son la ineficacia de las sanciones contra Rusia; la supuesta rusofobia de los estados occidentales; la supuesta predominancia de la ideología nazi entre los funcionarios ucranianos; y los efectos negativos de dar la bienvenida a los refugiados ucranianos para los países europeos. Estos son los aspectos fundamentales de las campañas de desinformación que Rusia lanza contra los estados occidentales que han dado apoyo a Ucrania.