Hay una faceta del candidato Trump que no se ha destacado mucho en esta campaña: Trump fue un gran luchador de la WWE. Para a quien no lo sepa, la WWE es la principal empresa de lucha libre de los EE.UU., empresa dirigida por un gran amigo personal del candidato. De vez en cuando Trump le echaba una mano en algunos espectáculos especiales. Porque las luchas de la WWE son eso: espectáculos, no deporte. Las luchas son coreografías ensayadas, los shows y las historias que las preceden son guiones brillantemente atados. Trump era un crack en este campo, interpretaba sus roles a la perfección, daba unos giros a sus papeles que entusiasmaban al público, público que lo admiraba u odiaba con delirio porque él sabía lo que querían. Todo el mundo que sigue la WWE sabe que todo es mentira, pero aun así lo siguen, porque les cautiva. Trump sólo ha llevado a las presidenciales este sistema. "Todos sabéis que las campañas son un fraude, que la política es puro teatro, pero yo os daré el mejor show porque os conozco y sé lo que queréis. Hemos venido a jugar."
A mi entender, la candidata Clinton se equivoca gravemente al caer en este juego, al querer participar de esta lucha. Ni sabe ni está preparada para luchar directamente sobre un ring, sin normas y con el público con ganas de sangre y vísceras, como por ejemplo se ha demostrado en los "ohs" aprobatorios y por sorpresa que ha recibido Trump al decir que si fuera por él, ella estaría dentro de chirona. Cada cosa que la campaña Clinton ha intentado contra Trump no ha servido, hasta ahora, para erosionarlo muy visiblemente y sí para que él utilice este movimiento en contra de sus propulsores llenándolos también de mierda. Ejemplos de eso son el caso de utilizar un vídeo repulsivo de Trump cuando el presidente Clinton lo es igual o más. O decir que Trump tiene acuerdos secretos con Rusia, cosa imposible, ya que si fuera así la administración Obama no hubiera contratado las empresas de él. La campaña Clinton está cayendo en el mismo error europeo de querer entrar a luchar contra el populismo utilizando las mismas armas y métodos y creyendo que la gente que vota es imbécil.
Tal como la gente sabe que los shows de la WWE son más falsos que un duro sevillano también saben que lo son los shows de Trump, pero están encantados porque están dirigidos contra la casta de Washington y porque muchas de las cosas que denuncia son problemas que el americano medio ve como reales, aunque quizás no lo sean o la solución más apropiada no sea la del candidato republicano. Problemas causados por las administraciones anteriores y actuales y que el ilusionante obamismo no ha podido o sabido arreglar. Mucha gente no cree ya en el poder del establishment y si este no empieza a poner remedio, sólo irá a peor la posible solución. Clinton ganará porque todavía hay mucha gente cómoda dentro del sistema, pero las grietas continuarán allí. Los bárbaros esperan bajo las murallas de Constantinopla porque antes otros bárbaros han mandado desde el palacio de Blanquerna. El Imperio parece caer y sólo hablamos de vídeos machistas y correos borrados.
La dirección del Partido Republicano son un pollo sin cabeza corriendo y la dirección del Partido Demócrata parecen los últimos de Filipinas. Queda un mes para las elecciones y el último show será en Las Vegas, no podían encontrar un lugar más adecuado. Ni guionizado les hubiera salido un espectáculo tan brillante.