La violencia, la inestabilidad política y un brote de cólera mortal en Haití ha provocado que la mitad de los niños del país dependan de la ayuda humanitaria para sobrevivir, según destaca Unicef. Se espera, de hecho, que cerca de 2,6 millones necesiten asistencia vital inmediata este año. Y estas noticias son las peores que podría recibir un país que no ha acabado de levantar la cabeza desde el terremoto del 2010. Estos datos, además, son los peores registrados desde esta época, habría declarado el representante de Unicef en Haití, Bruno Maes, a The Guardian.
"Los niños haitianos no solo enfrentan desafíos para acceder a alimentos y agua potable mientras el sistema de salud colapsa a su alrededor", ha expuesto Maes. "También hay una falta de protección. Se abusa de los niños, se viola a las niñas, y los servicios no son adecuados para la supervivencia y el desarrollo".
Crece la violencia de las tribus y el hambre
Además de una crisis sanitaria palpable, la violencia entre diferentes tribus se ha intensificado. Sobre todo desde que el presidente Jovenel Moïse fue asesinado en julio de 2021. La economía, el orden y la seguridad en el país están en caída libre. En este sentido, diferentes tribus han tomado el control de dos tercios de la capital. Eso implica también que ha habido abusos a los derechos humanos y desnutrición sin precedentes, y ha vuelto el cólera.
En este sentido, el hambre también está experimentando niveles nunca vistos hasta ahora. Y es que más allá de los 2,6 millones de niños que necesitarán ayuda humanitaria para sobrevivir, 4,7 millones de personas sufren hambre aguda, según el Programa Mundial de los Alimentos. Un hecho que ha comportado que la anarquía también suba.
Los niños son especialmente vulnerables. Tal como recoge el diario británico, muchas escuelas de la capital continúan cerradas o han sido destruidas. Esta interrupción en la educación y los estudios hace sospechar, y preocupa que esto sea utilizado por los grupos armados para reclutar a niños soldado más fácilmente.
Esta violencia que se vive en las calles ha hecho que sea más complicado de gestionar el número de personas con hambre y también las que están enfermas. De hecho, Unicef tiene que negociar con las diferentes tribus que han conseguido el control de algunas áreas, para permitir el acceso a algunos centros sanitarios u hospitales.
Trabajar sobre el terreno es actualmente muy difícil. Un hecho que ha provocado que algunas organizaciones hayan suspendido su actividad de manera definitiva. Es el caso, por ejemplo, de Médicos Sin Fronteras, que finalizó las operaciones en un hospital público de Puerto Príncipe, la capital del país. Esta decisión se produjo después de que unos hombres armados entraran en una sala de urgencias, se llevaran a un hombre y lo mataran a tiros. Médicos Sin Fronteras se vio obligado a poner punto final a su actividad para garantizar la seguridad de su personal.
La crisis humanitaria podría empeorar
El rotativo destaca que la situación podría empeorar todavía más. Ariel Henry, que asumió el cargo como presidente interino después del asesinato de Moïse, ha pedido apoyo militar internacional, pero nadie ha respondido al llamamiento. Solo Jamaica ha contestado, y ha ofrecido tropas de manera pública.
Imagen principal: Haití / Unsplash