“El análisis de un evento reciente que involucra una aeronave de la familia A320 ha revelado que la intensa radiación solar podría corromper datos críticos para el funcionamiento de los controles de vuelo”. Con este breve y contundente comunicado, Airbus reconocía este viernes haber identificado “un número significativo” de naves “que podrían verse afectadas”. La multinacional ha advertido que una gran parte de la flota activa de la familia A320 necesita una actualización urgente de software —y, en algunos casos, de hardware— para evitar posibles movimientos no controlados que podrían provocar una pérdida involuntaria de altura. Al conocerse este gran fallo, aerolíneas de todo el mundo han cancelado o retrasado sus vuelos para resolver los problemas de las aeronaves. En el caso del aeropuerto de El Prat, las aerolíneas usuarias de este modelo de hoy con un importante volumen de operaciones son Iberia, Vueling, Wizz Air y Volotea.
El incidente que ha desencadenado la alerta se remonta al 30 de octubre de este año, cuando un vuelo de JetBlue que cubría la ruta Cancún-Newark sufrió un descenso súbito y no controlado mientras el piloto automático seguía activado. La aeronave tuvo que aterrizar de emergencia en Tampa (Florida). Según la investigación preliminar, el fallo se originó en uno de los ordenadores del sistema de elevadores y alerones, el ELAC, pieza clave para el control del morro del avión
La situación ha activado la respuesta inmediata de la Unión Europea. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha detallado que “un Airbus A320 experimentó recientemente un descenso de cabeceo no controlado y limitado”, y ha confirmado que esta condición “si no se corrige, podría provocar, en el peor de los casos, un movimiento no controlado del timón de profundidad que podría exceder la capacidad estructural de la aeronave”.
Airbus ha emitido una Transmisión de Alerta de Operadores (AOT) que obliga a las aerolíneas a instalar un nuevo ELAC o revertir el software a una versión segura. El alcance es masivo y unos 6.000 aviones de la familia A320 —que incluye A319, A320, A321 y versiones neo— deben pasar por revisión inmediata. Según fuentes del sector, para buena parte de la flota la intervención es rápida, pero cerca de un millar de unidades más antiguas requerirán sustituciones físicas que pueden comportar semanas de inmovilización.
La medida ha tenido impacto inmediato en los aeropuertos de medio mundo, con cancelaciones y retrasos puntuales mientras las compañías identifican y reparan los aviones afectados. “Airbus reconoce que estas recomendaciones provocarán interrupciones operativas para pasajeros y clientes”, admite la compañía, que asegura que trabaja estrechamente con las autoridades para minimizar las consecuencias.
Iberia trabaja para hacer los “cambios necesarios” y no prevé cancelaciones para hoy
En España, Iberia ha informado que “ya está trabajando” para realizar “los cambios necesarios de manera totalmente segura” tras el aviso de Airbus sobre un problema en los aviones de la familia A320neo que están actualmente en servicio, al tiempo que ha confirmado que este sábado no habrá “ni cancelaciones ni retrasos” en su operación por este motivo. No obstante, la aerolínea española ha asegurado que irá informando de la evolución de la situación en las próximas horas.
También Vueling ha indicado que la incidencia afecta a una “mínima parte” de su flota y que espera resolverla sin alterar la programación. Volotea, easyJet, British Airways, Air France, Lufthansa, TAP, Aer Lingus o ITA también operan con el A320 y están implementando las instrucciones del fabricante. En Estados Unidos, American Airlines ha identificado 340 aviones que necesitan actualización, mientras que United no se ha visto afectada. Wizz Air y otros operadores europeos también han iniciado revisiones inmediatas.