"Uniremos este fabuloso país y lo haremos ir adelante. Os doy las gracias por el honor increíble que me habéis hecho y, desde ahora mismo, trabajaré incansablemente para devolveros esta confianza, pero ahora la campaña se ha acabado y el trabajo empieza". Eran las primeras palabras del nuevo primer ministro conservador británico, Boris Johnson, una vez confirmado que sería el relevo de Theresa May.

Durante mucho tiempo, Johnson (Nueva York, 1964), fue uno de los más ávidos protagonistas de las tertulias mediáticas y, sobre todo al principio, fue recibido como un aliento de aire fresco en las filas de los conservadores de Westminster. Johnson siempre afirmaba que no sería nunca primer ministro, aquí en una de muchas intervenciones informales: "Es más probable que se me reencarne en una oliva", ironizaba. Esta es la imagen más frívola y caricaturesca pero, en realidad, no se llega a ser primer ministro sin tener determinación, ambición, o bien mucho de ambas cosas.

Ocupó la alcaldía de Londres -una de las posiciones políticas más importantes del Reino Unido- en dos mandatos consecutivos, entre el 2008 y en el 2016. Y este no fue el único cargo en primera línea, porque acto seguido fue nombrado ministro de Asuntos Exteriores. Conocido por su euroescepticismo, se ha focalizado en abandonar la Unión Europea y siempre ha centrado sus esfuerzos en mejorar la posición de su país. Su posicionamiento favorable al Brexit le ha hecho ganar renombre y popularidad -no siempre a favor- pero lo que es seguro es que su determinación por el "exit" lo ha llevado a la cumbre, ahora mismo como primer ministro del Reino. En palabras suyas: "Do not underestimate the deep sense of personal responsibility I feel for Brexit and for everything that has happened" ("No despreciéis el profundo sentido de responsabilidad que tengo por el Brexit y por todo lo que ha pasado").

Mirando atrás, en su trayectoria política las ha hecho de todos los colores. Lo despidieron en el 2004 por haber mentido en un tema personal o, mucho más importante, por comparar mujeres que vestían burka con buzones de correo. Una cuestión que trajo mucha polémica. Sin embargo, demostró su valía cuando en su mandato como alcalde, Londres vio cómo se reducían de manera contundente las tasas de asesinatos y crimen nocturno, o la construcción de muchas más viviendas asequibles. Ahora bien: uno de sus grandes éxitos, los Juegos Olímpicos, salió adelante gracias al anterior alcalde Ken Livingstone, un socialista del Labour, que luchó y ganó la candidatura de Londres 2012. Y a destacar otro de sus errores, cuando gastó 43.000 millones de libras del erario público por un puente que no se utilizó. Sin embargo, en el 2016, Johnson la cara no oficial de la campaña Leave (Nos marchamos) por el Brexit y posteriormente fue nombrado ministro de Exteriores. En la cartera de Exteriores también protagonizó muchas polémicas. Un ejemplo, cuando el Reino Unido onvenció 28 otros países de echar hasta 150 diplomáticos rusos después del ataque al espía ruso en Salisbury, o cuando un comentario suyo informal perjudicó gravemente a una ciudadana británica encarcelada en Irán, y por la cual tuvo que pedir perdón públicamente.

Negociaciones con la UE

Pero todo eso es el pasado y ahora afirma que será él quien devolverá el optimismo en las negociaciones con la UE y también en el cargo de primer ministro, que Theresa May ha dejado en la mediocridad. Estos augurios positivos obviamente encandilan a sus seguidores, ya que muchos de ellos consideran que es lo que ha faltado a su predecesora. Con todo, también muchos de sus detractores tildan su optimismo -por ejemplo, con respecto al Brexit- de vacío, y apuntan que en la práctica no tiene ningún plan real ni podrá cumplir las promesas.

Ya es primer ministro, y, por lo tanto, mano ejecutora del Brexit. Su única tarea real -dicen los comentaristas de la BBC- en sus primeros meses de mandato, y es monumental. Theresa May ha perdido reiteradamente el apoyo de los miembros de su propio partido en las votaciones por la salida de la UE. Ahora parece que los tories estarán incluso más divididos bajo el mandato de Johnson. La posibilidad de marcharse con uno No-Deal -sin acuerdo- es una idea que muchos conservadores encuentran inaceptable. Y, en fin, así ha sido su singladura, donde a duras penas ha reunido los votos para formar gobierno, y donde ya ahora un buen número de diputados han manifestado que le retirarán su apoyo por el tema del Brexit. Eso haría entrar al Reino Unido en una situación muy incierta después de una campaña basada, en gran parte, en la salida de la Unión. "Después de 3 años y 2 plazos agotados, tenemos que abandonar la UE el 31 de octubre".

Boris Johnson empieza una nueva etapa en que, además, se propone unir su partido y desplegar medidas para mejorar la vida de la gente, su día a día y -cómo ha dicho- "buenas infraestructuras, buena sanidad, buena educación" o "hacer llegar la fibra a todos los hogares de las zonas rurales para el 2025". De unir el país, aunque ha sido a lo primero que se ha referido, ha hablado todavía poco. Habrá que estar bien atentos al segundo referéndum sobre la independencia que la primera ministra Nicola Sturgeon ha puesto sobre la mesa para Escocia.

 

 

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