Armenia quiere romper el silencio en torno a la violencia machista con una reforma legal que busca combatir una práctica arraigada en la cultura patriarcal del país. Anna Hakobian, esposa del primer ministro, Nikol Pashinian, impulsa una iniciativa para endurecer la respuesta penal contra la violencia de género y evitar que las agresiones queden impunes bajo la presión de preservar la unidad familiar. "La violencia, en cierto modo, forma parte de nuestra cultura", ha afirmado en una entrevista con la agencia EFE, en la que ha defendido que hay que romper "la fuerza de la costumbre" que perpetúa estas conductas.
Más de 1.700 casos de violencia de género
La propuesta llega en un contexto preocupante. Armenia registró en 2025 un total de 1.723 casos de violencia de género, un 27% más que el año anterior, según datos oficiales recogidos por el medio local NEWS.am. En la capital, Ereván, los casos pasaron de 398 en 2024 a 735 en 2025, un incremento del 85%. Las agresiones cometidas por maridos contra sus mujeres fueron las que más aumentaron.
La tendencia también se mantiene en 2026. Durante el primer semestre, la policía recibió 1.375 comunicaciones por violencia familiar y de género, frente a las 1.297 del mismo periodo del año anterior. El Ministerio del Interior, sin embargo, advierte que el aumento de las denuncias no implica necesariamente que haya más agresiones: también puede reflejar que situaciones que antes quedaban dentro de casa ahora llegan a conocimiento de las autoridades.
La reforma, presentada por las diputadas gubernamentales Zaruhi Batoyán, Sona Ghazarián y Tsovinar Vardanián, plantea reconocer la violencia intrafamiliar como un delito específico, con categorías penales propias y responsabilidades más severas. También quiere impedir que un procedimiento penal dependa de que la víctima mantenga la denuncia y eliminar la reconciliación como vía para cerrar una causa. Entre las medidas propuestas se encuentran limitar los interrogatorios repetidos a las víctimas, ampliar la vigilancia electrónica de los agresores y establecer que sea el presunto responsable, y no la víctima, quien deba abandonar el domicilio compartido.
El proyecto, sin embargo, todavía no se ha aprobado. El 1 de octubre, el Parlament aplazó dos meses el debate para estudiar las propuestas recibidas e introducir posibles modificaciones, según la agencia armenia Armenpress.
Una transformación cultural
Hakobian defiende que el cambio legal debe ir acompañado de una transformación cultural. Según explica a EFE, muchas mujeres que denuncian agresiones son acusadas de actuar contra la familia, una presión que puede disuadirlas de pedir ayuda. La primera dama reivindica, además, que la reforma no pretende importar modelos extranjeros, sino recuperar valores propios de la tradición armenia. Cita textos jurídicos medievales que, según ella, ya recogían disposiciones para proteger a las mujeres y regular las relaciones familiares.
Su campaña empezó a tomar forma después de años de intentar abrir el debate público. Hakobian explica que decidió esperar a raíz de la guerra de 2020 en el Alto Karabaj, un periodo especialmente traumático para la sociedad armenia. Ahora considera que ha llegado el momento de actuar. El reto será convertir esta iniciativa en una ley efectiva y garantizar que las víctimas puedan denunciar sin miedo ni presiones.
