No hace falta ir muy lejos para encontrar un paisaje donde el agua, el silencio y el bosque lo ocupen casi todo. A las afueras de Figaró-Montmany, la riera de Vallcàrquera dibuja una excursión agradable por uno de los rincones menos conocidos del Montseny occidental.
Es una propuesta ideal para una escapada sin prisas. El camino discurre entre árboles, fuentes y pequeños saltos de agua, siempre con el rumor de la riera muy cerca. La primavera y el otoño son dos épocas especialmente recomendables, aunque la sombra del bosque también hace que la ruta sea atractiva durante los días suaves de verano.
Un paseo que empieza cerca de Figaró
El itinerario se puede iniciar en los alrededores de la font de Ca l'Andreu, a la salida del pueblo. Desde este punto, el camino se adentra progresivamente en un valle estrecho y frondoso. La ruta está señalizada y comparte algunos tramos con el sendero PR-C 33, marcado con franjas blancas y amarillas.
El terreno no presenta grandes complicaciones, aunque después de llover puede haber barro y piedras resbaladizas. Por eso conviene llevar calzado adecuado y caminar con un poco de precaución en las zonas más húmedas.
Uno de los cursos de agua más valiosos del Besòs
La riera de Vallcàrquera conserva una gran calidad ambiental y es considerada uno de los tramos fluviales mejor preservados de la cuenca del Besòs. A su alrededor crece un bosque de ribera exuberante, con alisos, avellanos y otras especies propias de los lugares húmedos. A medida que se avanza también aparecen encinares, castaños, alcornoques y pinos. Esta mezcla de vegetación crea un paisaje cambiante, fresco y lleno de pequeños rincones donde detenerse a escuchar el agua.
La mina del Socau, la sorpresa de la excursión
Una pequeña desviación permite acercarse hasta la mina del Socau y a los restos de la antigua casa que llevaba el mismo nombre. Estas ruinas, medio escondidas por la vegetación, recuerdan el pasado rural y minero del valle.
Hay que observar la mina solo desde el exterior, ya que entrar en galerías abandonadas puede resultar peligroso. Si se quiere completar una excursión más larga, el recorrido se puede ampliar hasta Sant Cristòfol de Monteugues, una pequeña iglesia de origen románico situada en un lugar muy tranquilo.
La riera de Vallcàrquera es un espacio natural delicado. No está permitido bañarse en las pozas, tampoco con perros, y es imprescindible llevarse todos los residuos. Respetar estas normas es la mejor manera de conservar un rincón que todavía mantiene esa sensación, cada vez más difícil de encontrar, de haber quedado al margen del tiempo.
