El Tribunal Supremo ha fijado doctrina para la protección de los trabajadores al establecer que una enfermedad que empeora como consecuencia del trabajo debe calificarse como accidente laboral, a pesar de que no haya sido causada, en su origen, por la actividad profesional. Esta interpretación amplía de forma significativa los derechos laborales y refuerza la responsabilidad empresarial en materia de salud.

La clave de esta doctrina está en el llamado nexo causal. El alto tribunal no exige que el origen de la enfermedad esté en el trabajo, sino que basta con que quede acreditado que las condiciones laborales han contribuido de forma directa al empeoramiento del estado de salud del trabajador. Cuando esa relación es directa, la contingencia deja de ser común y pasa a considerarse profesional. De este modo, el Supremo deja claro que el trabajo no puede ser neutral cuando actúa como factor de agravación.

Qué ha establecido exactamente el Tribunal Supremo

Según el Supremo, si una enfermedad previa o común se agrava como consecuencia del trabajo, debe tratarse como accidente laboral. No es necesario que exista un único episodio traumático ni que la patología tenga un origen directo en el puesto de trabajo. Lo determinante es que el desempeño laboral haya tenido una influencia en el empeoramiento.

Dolor de Espalda
Dolor de Espalda

El tribunal insiste en que esta agravación puede producirse de forma progresiva o repentina, y que debe analizarse de forma individualizada. Lo relevante es probar que el trabajo ha sido un elemento desencadenante o intensificador del daño, aunque la enfermedad ya existiera con anterioridad. Por ejemplo en trabajos pesados, el empeoramiento de un dolor de espalda.

Por qué esta doctrina cambia la protección del trabajador

La calificación como accidente laboral tiene efectos muy concretos. En primer lugar, la prestación por incapacidad temporal se eleva al 75 % de la base reguladora desde el primer día, frente a los porcentajes más bajos de la contingencia común. Además, se amplían las posibilidades de revisión de una incapacidad permanente. Esta doctrina también abre la puerta a mayores responsabilidades para la empresa, especialmente si se demuestra que no adoptó las medidas preventivas necesarias.

El Supremo ha aplicado este criterio en múltiples supuestos. Desde trabajadores con dolencias musculares que empeoran por cargar peso, hasta personas con patologías respiratorias agravadas por exposición a agentes tóxicos o nocivos. También se incluyen casos de salud mental intensificadas por una presión excesiva en el lugar de trabajo. Así pues, la sentencia consolida que cuando el trabajo empeora la salud, la protección debe ser mayor. El Tribunal Supremo deja claro que la enfermedad no puede analizarse al margen del contexto laboral y que, si existe conexión, el trabajador debe ser tratado como víctima de un accidente laboral.