Cada campaña de la Renta deja una sorpresa que se repite más de lo que parece. Personas que han cambiado de trabajo, han cobrado el paro unos meses o han combinado pensión y empleo descubren que la declaración sale a pagar cuando esperaban justo lo contrario. La reacción suele ser la misma, como pensar que Hacienda está cobrando de más. Sin embargo, economistas y asesores fiscales llevan tiempo señalando que en muchos casos el problema empieza mucho antes.

La clave está en una idea que sigue generando confusión, porque tener dos pagadores no significa pagar más impuestos por sí mismo. Lo que cambia es cómo se han ido practicando las retenciones durante el año. Y ahí aparece el error que miles de trabajadores siguen repitiendo.

El detalle que muchos no revisan cuando cambian de pagador

Cuando una persona tiene dos pagadores, por ejemplo por cambiar de empresa, cobrar prestación por desempleo o combinar varias fuentes de ingresos, cada uno calcula las retenciones de forma independiente. El segundo pagador normalmente aplica un porcentaje reducido o incluso muy bajo porque desconoce cuánto dinero ya se ha cobrado anteriormente.

Renta
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Eso provoca una sensación engañosa, ya que durante el año entra más dinero neto en la cuenta porque se ha retenido menos IRPF. Pero cuando llega la declaración, Hacienda calcula el impuesto sobre el total de ingresos y aparece una cantidad pendiente de regularizar. En ese momento muchas personas sienten que están pagando de más cuando, en realidad, simplemente no habían adelantado suficiente.

Por qué algunos trabajadores pueden evitar este problema

Otro error habitual aparece cuando se piensa que tener ingresos moderados elimina automáticamente la obligación de presentar la Renta. En determinadas situaciones con dos pagadores, los límites cambian y eso hace que personas que otros años no declaraban sí tengan que hacerlo.

Por eso, economistas y asesores recomiendan revisar las retenciones durante el año y no esperar al borrador final. Solicitar un pequeño ajuste en la empresa o comprobar periódicamente cómo se está reteniendo puede evitar sustos posteriores. La realidad es que muchas declaraciones que terminan saliendo a pagar podrían haberse equilibrado meses antes con cambios muy pequeños. Así pues, más que pagar más a Hacienda, muchas veces el problema está en haber pagado menos de lo necesario durante el año sin darse cuenta.