Cada campaña de la Renta deja una imagen que se repite, ya que miles de personas abren el borrador, comprueban si sale a pagar o a devolver y lo presentan en pocos minutos. Sin embargo, asesores fiscales llevan tiempo insistiendo en que uno de los errores más frecuentes no está en hacer mal la declaración, sino en asumir que Hacienda ya ha aplicado automáticamente todas las reducciones impositivas disponibles. Y este año hay una que está llamando especialmente la atención.

Se trata de una reducción dirigida a trabajadores con ingresos bajos o cercanos al salario mínimo que puede cambiar el resultado final de la declaración. No funciona como una ayuda independiente ni como un ingreso extra, sino como un ajuste del IRPF que reduce el importe a pagar o aumenta la devolución si se cumplen determinadas condiciones.

Por qué algunos trabajadores podrían ahorrar 340 euros

La medida se incorpora dentro del cálculo del impuesto y está vinculada a los rendimientos del trabajo. Según las condiciones previstas, está pensada para contribuyentes con ingresos laborales inferiores a 18.276 euros anuales y con rentas adicionales limitadas.

Renta
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La lógica detrás de esta reducción es aliviar la carga fiscal de quienes tienen salarios más ajustados. En los casos más favorables, el ahorro puede alcanzar hasta 340 euros, aunque el importe disminuye progresivamente a medida que aumentan los ingresos hasta desaparecer completamente al superar el límite establecido.

El detalle que muchos pasan por alto al confirmar el borrador

Uno de los motivos por los que muchos trabajadores podrían dejar de aplicarla está en la forma de revisar la declaración. En algunos casos, el contribuyente da por hecho que el borrador ya incorpora todas las reducciones posibles y confirma el documento sin comprobar determinados apartados relacionados con los rendimientos del trabajo.

Por eso, economistas y asesores fiscales recomiendan revisar expresamente las deducciones y no quedarse únicamente con el resultado inicial que aparece en pantalla. La realidad es que pequeñas diferencias en los datos declarados pueden traducirse en cientos de euros arriba o abajo. Así pues, antes de validar la Renta conviene dedicar unos minutos más y comprobar si se cumplen las condiciones, porque una revisión sencilla puede acabar reduciendo bastante la factura fiscal.