Toni Cruanyes, y las vacaciones con hijos: “Buscar todo aquello que ya conoces, la seguridad”

Toni Cruanyes explicó cómo la paternidad había cambiado su manera de entender las vacaciones. Antes disfrutaba viajando, descubriendo lugares y probando restaurantes; con sus hijos pequeños, encontraba el descanso en planes mucho más sencillos. La piscina, los helados y el tiempo en familia habían pasado a ocupar el centro del verano. El cambio estaba en aquello que necesitaba para disfrutar de los días libres.

“Buscar todo aquello que ya conoces, la seguridad”, resumió en una entrevista de El matí de Catalunya Ràdio. El presentador reconocía con humor que, años antes, habría juzgado con bastante dureza aquellas vacaciones. Sin embargo, estar junto a la piscina, jugar y pasar el rato con sus hijos se había convertido en un plan satisfactorio. Tener cerca a los abuelos también facilitaba disponer de algún momento propio.

Cuando descansar significa repetir un lugar conocido

En este sentido, su reflexión permite reconocer una transformación cotidiana al preparar unas vacaciones con niños obliga a incorporar necesidades que antes no formaban parte del viaje. La elección del alojamiento, los desplazamientos y los horarios adquieren otra importancia. Un lugar conocido puede ahorrar decisiones y facilitar la organización. Repetir destino tiene entonces un atractivo práctico, porque al saber cómo funciona el entorno permite dedicar menos atención a resolver cada detalle.

Toni Cruanyes   Instagram (4)
Toni Cruanyes Instagram (4)

También cambia la medida de lo que consideramos aprovechar el tiempo. Una tarde sin visitas ni reservas puede parecer vacía cuando buscamos conocer una ciudad y resultar agradable cuando la dedicamos a jugar. La piscina ofrece un escenario para compartir horas sin encadenar actividades. En esa forma de entender las vacaciones, el interés está en la experiencia compartida, aunque el paisaje y los planes se repitan.

Recuperar tiempo juntos fuera de la rutina

Cruanyes relacionó además aquel verano con su horario de trabajo. Explicó que llegar tarde a casa durante el curso le generaba cierta culpabilidad y que intentaba compensarlo pasando más tiempo con sus hijos los fines de semana. Las vacaciones ampliaban esa posibilidad de jugar y crear complicidad. En su recuerdo de aquel agosto, destacaba precisamente lo unidos que habían estado durante los días libres.

Así pues, su relato sitúa el valor de las vacaciones en algo cercano: disponer de tiempo sin las obligaciones que fragmentan el resto del año. Volver a un sitio conocido, compartir juegos y dejar tardes sin programar puede responder a esa necesidad. La seguridad de la que hablaba encuentra ahí su sentido: un entorno familiar donde organizarse resulta más fácil y estar juntos puede ocupar buena parte del día.