Toni Cruanyes nació en Canet de Mar y allí empezó a ponerse delante de un micrófono, mucho antes de convertirse en una de las caras más reconocidas de TV3. Pero su relación con este pueblo del Maresme tiene también una explicación más sencilla: es el lugar de sus orígenes. En una entrevista con The New Barcelona Post lo describió como “un pequeño paraíso”, una expresión que invita a descubrir qué tiene esta localidad junto al Mediterráneo.
En este sentido, Canet reúne varios atractivos para una escapada: playas, calles con patrimonio modernista y unas rieras que permiten recorrer el centro a pie. La Riera de Sant Domènec, con sus plataneros centenarios, es una de sus imágenes más características. El paseo permite combinar el frente marítimo con los edificios históricos, sin tener que escoger entre una mañana de playa y una visita cultural.
Un pueblo para pasear entre modernismo y mar
Una de las figuras que explican el aspecto de Canet es Lluís Domènech i Montaner. Su casa museo reúne dos construcciones: Can Rocosa, del siglo XVII, y la Casa Domènech, de estilo modernista. Este conjunto permite acercarse al arquitecto desde un espacio que también estuvo ligado a su vida familiar, con una escala distinta a la de sus grandes edificios de Barcelona.

De esta manera, el recorrido puede continuar hasta el Ateneu Canetenc, otra obra vinculada al arquitecto que actualmente acoge la biblioteca. Sus esgrafiados, la gran rosácea con vidrieras y los detalles de hierro forjado justifican detenerse ante la fachada. Son elementos que convierten el paseo por Canet en algo más que un trayecto hacia la playa: también hay motivos para mirar hacia arriba y descubrir las casas del pueblo.
El lugar donde Cruanyes dio sus primeros pasos
Para Cruanyes, además, estas calles están asociadas a sus primeras experiencias compartidas con amigos. En Canet fundó la revista local Àmbit, que posteriormente pasó a llamarse La revista de Canet, junto a otros estudiantes de Periodismo e Historia. Aquella iniciativa les permitió aprender contando lo que sucedía cerca de casa. También fue en Ràdio Canet donde cogió su primer micrófono, antes de cobrar su primer sueldo en Ràdio Arenys.
Así pues, su “pequeño paraíso” tiene una dimensión personal que va más allá del paisaje. Canet es el escenario de sus comienzos, de proyectos entre amigos y de una vocación que empezó en medios locales. Para quien lo visita, la propuesta resulta igualmente cercana: caminar por las rieras, descubrir el modernismo y terminar junto al mar.