Tomàs Molina abrió una cuenta de ahorro cuando empezó a preparar su futuro en pareja. El meteorólogo explicó ese detalle en una entrevista con ARA, donde describió una relación construida también a través de decisiones prácticas. “Lo primero que hice fue abrirme una cuenta de ahorro”, recordó. Para él y su mujer, Maria Antònia, pensar en una vida compartida incluía organizar cómo afrontarían sus siguientes pasos.
Ambos mantuvieron el noviazgo durante sus estudios universitarios y se casaron en 1991. Él estudiaba Física y ella se preparaba para ser médica. Según contó, siempre habían sido personas planificadoras: hablaron de cuándo casarse, tener hijos y comprar una casa. La cuenta encajaba en esa manera de entender el futuro, con proyectos que podían discutirse y prepararse antes de que llegara el momento de llevarlos a la práctica.
El ahorro como primer paso de un proyecto compartido
En este sentido, lo llamativo del recuerdo es que Molina eligiera un gesto cotidiano para explicar cómo se planteó la convivencia. Abrir una cuenta permite dar una forma concreta a planes que, al principio, pueden parecer lejanos. En su relato, el dinero aparecía vinculado a decisiones familiares: disponer de un hogar, organizar una boda o prepararse para ampliar la familia eran partes del mismo proyecto.

De esta manera, su descripción del carácter tenía un punto de humor. Se definió como una persona estable y práctica, poco inclinada a los grandes gestos románticos. Esa forma de presentarse ayuda a entender el lugar que ocupaba la previsión en la relación. Más que contar cuánto habían conseguido ahorrar, quiso explicar cómo habían ido organizando una vida juntos y qué esperaban de ella.
Hablar del futuro también formaba parte de la relación
La anécdota pone el foco en las conversaciones que acompañan a una pareja cuando empieza a tomar decisiones importantes. Una fecha para casarse o la intención de comprar una vivienda requieren acuerdos, aunque después las circunstancias obliguen a modificarlos. En esa etapa, organizarse también implica conocer las expectativas del otro, distinguir lo prioritario y decidir qué compromisos se está dispuesto a asumir en común.
Así pues, aquella cuenta de ahorro resume una parte reconocible de su historia con Maria Antònia: la voluntad de preparar lo que querían construir. El interés del recuerdo está en ese primer movimiento, sencillo y concreto. Antes de afrontar los grandes cambios, Molina había empezado por reservar un espacio para el futuro dentro de su economía cotidiana y de sus planes personales.