Tomàs Molina sobre ser padre: “Es una inconsciencia y querer tenerlo todo controlado es un error”

Tomàs Molina ha dejado una reflexión sobre la paternidad que rompe con la idea de que todo puede planificarse. Acostumbrado profesionalmente a interpretar mapas, anticipar cambios y explicar qué tiempo hará mañana, reconoce que en casa ocurre exactamente lo contrario. Para él, ser padre significa aceptar una dosis permanente de incertidumbre que ningún calendario consigue eliminar.

Hacer de padre es una inconsciencia. Y si quieres mentalizarlo mucho y tenerlo todo organizado es un error”, ha explicado. La frase no pretende desprestigiar la planificación, sino advertir de sus límites. Se pueden preparar horarios, comprar todo lo necesario y leer decenas de consejos, pero la realidad familiar termina introduciendo imprevistos que obligan a cambiar constantemente de plan.

La paternidad no funciona como una previsión

Molina conoce bien la importancia de anticiparse. Su trabajo consiste precisamente en observar señales, calcular probabilidades y explicar escenarios. Sin embargo, cuando habla de hijos utiliza otra lógica. “Ser padre y madre es un descontrol, como la vida misma”, resume. Dormir, comer, enfermarse, discutir o simplemente cambiar de humor puede alterar en minutos una jornada cuidadosamente preparada.

Tomàs Molina YT
Tomàs Molina YT

Aceptar ese desorden puede reducir mucha frustración. El problema aparece cuando los padres interpretan cualquier desviación como un fracaso personal. Un niño no sigue siempre los horarios previstos, no responde igual cada día y tampoco puede convertirse en un proyecto perfectamente gestionado. Intentar controlar cada detalle puede aumentar la ansiedad y transformar situaciones normales en conflictos innecesarios dentro de casa.

Aprender a adaptarse también es educar

La reflexión de Molina apunta hacia una idea sencilla: criar implica capacidad de adaptación. Tener rutinas aporta seguridad y establecer límites sigue siendo importante, pero ninguna estructura evita los cambios inesperados. La flexibilidad permite responder a lo que sucede realmente en lugar de intentar imponer constantemente lo que estaba escrito en el plan.

También obliga a los adultos a aceptar que no tendrán siempre la respuesta correcta. Hay decisiones que se toman con información incompleta y otras que solo pueden valorarse después. Eso forma parte de la experiencia. La paternidad no consiste en eliminar toda incertidumbre, sino en construir un entorno suficientemente estable para poder atravesarla. Molina lo compara casi con la llegada de un huracán: sabes que transformará la rutina, pero no puedes prever cada consecuencia. Pretender tenerlo absolutamente todo bajo control puede convertirse precisamente en el error. Educar también significa improvisar, corregir y aprender mientras los hijos cambian. En esa falta de certezas aparece buena parte de la dificultad, pero también de la autenticidad de ser padre.