Tomàs Molina critica el exceso de aire acondicionado: “Mis hijos van más veces con manga larga en verano”

Tomàs Molina encuentra una contradicción en cómo climatizamos los espacios interiores: pasar frío en verano y calor en invierno. Para explicarla, recurrió a una observación de su propia familia. “Mis hijos van más veces con manga larga en verano que en invierno”, afirmó en una entrevista con El 9 Nou. La frase resumía su crítica a utilizar la climatización sin buscar un equilibrio.

El meteorólogo también se incluyó entre quienes habían contribuido a normalizar esos hábitos. Recordó que sus padres no habrían permitido muchas de las cosas que él había dejado hacer a sus hijos. Su ejemplo era doméstico: viviendas tan calefactadas que los niños podían ir siempre en manga corta. Frente a esa costumbre, defendía encontrar un término medio sin interpretar cualquier ajuste como una pérdida de calidad de vida.

La ropa muestra cuándo nos pasamos con la temperatura

En este sentido, la pregunta sobre el aire acondicionado completaba la comparación. Molina señalaba que el uso de manga larga durante el verano resultaba incoherente con la temperatura exterior. Su reflexión formaba parte de una conversación más amplia sobre adaptación al cambio climático, tecnología y hábitos cotidianos. El sentido común aparecía como una herramienta para revisar comportamientos que hemos incorporado casi sin detenernos a pensar en ellos.

Un botón hace la diferencia en el consumo de tu aire acondicionado
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De esta manera, la escena familiar permite trasladar el debate a una decisión concreta: qué temperatura buscamos cuando encendemos el aparato. Si necesitamos abrigarnos mientras funciona, merece la pena comprobar el ajuste y la dirección del aire. El confort depende de cómo se utiliza el espacio, de la ropa y de las preferencias de quienes lo ocupan. Revisar esos factores ayuda a evitar una refrigeración mayor de la necesaria.

Ajustar el termostato y reducir la entrada de calor

Como referencia para el hogar, el Instituto Catalán de Energía sitúa en 26 grados una temperatura suficiente en verano para evitar consumir energía en exceso. También recuerda que seleccionar una temperatura mucho más baja al encender el equipo no enfría antes la vivienda. Toldos, persianas y cortinas ayudan a limitar la entrada de calor, de modo que la climatización no tenga que compensar continuamente el calentamiento causado por el sol.

Así pues, la observación de Molina invita a mirar el termostato antes de buscar un jersey. Mantener una temperatura agradable requiere ajustar el aparato a las condiciones reales de la estancia. Ese equilibrio permite aprovechar la climatización y evitar que el interior termine exigiendo una ropa propia de otra estación.